J. F. F. B.

El libro “Carta del fin del mundo”, de José Manuel Fajardo (Ediciones B, 1998, ISBN 84-406-8274-3), novela de forma magistral las vicisitudes que pasaron los 39 españoles que el Almirante Cristóbal Colón dejó en la recién descubierta América, con el encargo de construir en la isla de La Española una avanzadilla que llamó Fuerte de la Navidad.

Cualquier persona puede imaginarse la mezcla de curiosidad, angustia, incertidumbre ante el futuro que debieron sentir aquél grupo de personas a cientos de leguas de sus hogares, sin saber si volverían algún día o morirían en aquellas nuevas tierras, por el momento acogedoras a pesar del desconocimiento de la lengua en que comunicarse con los nativos.

La novela se articula en torno a una carta que Domingo Pérez, tonelero, le dirige a su hermano contándole el día a día de aquella aventura que empezaba a vivir el aquellas tierras. Se sentía solo y sospechaba que eso mismo les pasaba a los demás. Por eso escribe:

“Hablamos poco (entre ellos, los españoles) y miramos mucho, mala cosa pues si el exceso de palabras suele dar rienda suelta a ideas atolondradas y a malos entendidos, el silencio es abono de rencores y de negros pensamientos, que son aún peores”.

Tal vez esta reflexión de Domingo Pérez sea de mucha actualidad en los tiempos que corren, y los que están por venir, en los que ¡cosas veredes amigo Sancho!, sentenciaba Don Quijote a su escudero ante la mucha capacidad de asombro que éste manifestaba.

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