Grupo Interuniversitario de Opinión (*)

Un análisis de la relación económica entre Canarias y Marruecos, puede caer con gran riesgo en posturas simplistas o muy parciales de la realidad, que además no aguantarían el mas mínimo estudio crítico, debido sin duda, a la poca transparencia con que se tratan muchos de estos asuntos, incluso (desgraciadamente, añadiría) desde la política.

“El dialogo político no tiene por qué ser público…”, por esta vía, tampoco lo serán las decisiones, que sí nos afectan a todos. La anterior frase no es ninguna especie de reproche, pero cuanto menos da mucho que pensar, sobre todo al saber que fue pronunciada por el Sr. Presidente del reino, José Luis Rodríguez Zapatero, en su reciente visita al otro reino, el de Marruecos.

En primer lugar es necesario dejar bien claro que Canarias nunca ha vivido “de espaldas” al continente al que pertenece. Tanto es así que en tiempo de la ex-colonia española del Sahara, era el centro neurálgico administrativo y de la defensa de la zona. Ni mencionar cabe la explotación sola o conjuntamente con otras flotas desde, por lo menos, el siglo XVI, del banco pesquero, cuyo nombre si mal no recordamos es o era “canario-sahariano”. No sabemos si ahora es sahariano sólo, marroquí-sahariano, marroquí “del sur”, o simplemente ya “no es”, pues se lo han cargado por sobreexplotación.

En realidad, es después de la entrada de España en la Unión Europea en 1986 y la consiguiente perdida del status de Puerto Franco, cuando las relaciones comerciales canarias con los países de África Occidental fueron disminuyendo, estableciéndose una cifra de exportaciones canarias a África próxima a los 100 millones de € anuales, cifra que está aumentando moderadamente desde los últimos años de la década de los noventa. Como se observa, nada que ver con posiciones políticas o de simpatía popular.

En este marco desalentador, efectivamente las relaciones entre los pueblos sí tienen que afectar a las relaciones entre sus representantes, si son dignos de ello, cabe puntualizar, porque lo importante es saber, y esto está por encima de intereses económicos y políticos, mal que le pese a algunos, que las relaciones y simpatías del pueblo canario en general son enormes con el pueblo saharaui, porque forma parte de nuestra historia y porque forma parte de nuestra cultura. Pero no lo son menos con el pueblo marroquí, y este detalle es más que importante tenerlo en cuenta, porque un vecino respetuoso procura ser para con los suyos referente de hospitalidad, y nosotros, como pueblo somos muy respetuosos.

Entonces por qué tanto dislate, y porqué algunos analistas califican las relaciones de tortuosas, poco transparentes y lejanas. Evidentemente, porque las relaciones oficiales, no suelen coincidir con las existentes entre los pueblos, y tampoco las económicas, y este es el quid de la cuestión. Simplemente obsérvese la cantidad de ciudadanos marroquíes que conviven con nosotros, no ya en Canarias, en España. Esto será por algo.

Hablemos ahora del capital que produce más capital, es decir, de las inversiones, no de lo que un país vende o compra a otro en sus relaciones económicas, que insistiendo, no debemos mezclar con las políticas. Cierto es que la era Aznar ha estado marcada por una de las épocas de peores relaciones con nuestro vecino marroquí, sin embargo, en 1999 se batieron todos los records de inversiones de España en Marruecos, con 171 millones de €, representando no obstante tan sólo el 0,34% del capital español de inversión en el extranjero. En el 2001 el volumen de inversiones en Marruecos descendió al 0,03% del total registrado suponiendo 11,61 millones de € (total efectivo bruto). Sucesivamente en el año 2002 ascendió a 54,4 millones de € (0,2% de la inversión total de España en el exterior) y finalmente en el 2003 se ha recuperado la inversión alcanzando los nada despreciables 1.531,03 millones de € (7,65% del total). Actualmente, según recientes declaraciones del primer edil de Málaga, “…España sólo significa el 4,6% de las inversiones extranjeras en Marruecos”, añadiendo que “…la presencia empresarial española debe ser más intensa”, estando Andalucía, por detrás de Levante y Cataluña, que se lleva la palma y “los dátiles”.

Canarias es pura anécdota, económicamente hablando (otra cosa es políticamente) para Marruecos; sencillamente no existe: tenemos un total de 35 empresas canarias registradas (hasta el 2004 -fuente Proexca-) con una inversión bruta efectiva en los años 2001 y 2002 nula, y de 29 mil € en el 2003, frente a 1.531 millones de € de España, o los aproximadamente 2.497,5 millones de € (3000 millones de $) de inversión total en ese país en el año 2003, equivalentes al flujo total de capital extranjero en ese año.

Considerar por tanto, que el desarrollo económico del archipiélago pasa indefectiblemente por Marruecos es desinformar o no estar informado. Y que encima ésto es lo que consideran el Gobierno Canario y amplios sectores de la patronal, no será por las 35 empresas mencionadas, y veremos qué parte del Gobierno lo considera. Sin embargo sí es cierto que Marruecos es competidor de muchos productos de exportación de Canarias y que nuestro mercado debe contar con mecanismos efectivos de protección adecuados. En otras palabras, nuestro vecino es un gigante económico comparado con nuestra tierra.

(*) Grupo Interuniversitario de Opinión:

Ricardo Aguasca Colomo (ULPGC)
Carlos Ruiz de Miguel (USC)
Sergio Ramírez Galindo (ULPGC)
Manuel de Paz Sánchez (ULL)

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