Grupo Interuniversitario de Opinión (*)
Una cosa es reconocer la realidad económica de Canarias en el contexto de la región geográfica, en términos económicos, realizar un análisis de puntos fuertes y puntos débiles, y prepararnos para proyectar una economía de mercado competitiva a medio y largo plazo, con la adecuada implantación exterior, apoyándonos en variables de tipo tecnológico o de calidad, y otra muy distinta mezclar economía con política y entrar en un sucio juego de reconocimiento tácito de soberanía marroquí sobre el Sáhara al negociar inversiones en un territorio sin consultar al legítimo representante de su población. Si se va a invertir en el territorio del Sahara Occidental (“Sáhara Occidental”, para la ONU, no “sur de Marruecos”), habrá que consultar primero, y llegar a acuerdos después, si interesan, con ese legítimo representante, que según la ONU, no es otro que el Frente POLISARIO. Ese legítimo representante que, además, incluso en el supuesto de que se establezca una autonomía (ya transitoria como exige el Derecho Internacional, ya definitiva como pretenden los que buscan la anexión violando la legalidad) es el que va a gestionar las inversiones en el territorio… Esto, que sepamos, todavía no se ha hecho. Y si no se ha hecho, una de dos: O bien es necesario advertir al empresariado canario de que todos los contratos que celebre carecerán de valor legal (con lo que se estaría hipotecando el futuro de unas relaciones comerciales francas, beneficiosas y de acuerdo a la legalidad internacional); o bien es que en realidad Marruecos no pretende realmente dar una autonomía al territorio, ni siquiera en el caso de anexionarlo, lo que revelaría que está mintiendo al decir que postula una anexión del territorio con una autonomía (por cierto, ¿por qué no han dado ya la autonomía al Sáhara ocupado?). Por todo esto hay que decir que sí, que hipotecamos nuestro futuro económico a largo plazo, si ninguneamos o despreciamos los derechos de los legítimos habitantes del territorio ocupado (los saharauis) y esto significa pan para hoy y hambre para mañana, o en otras palabras, negocio para cuatro, que no para la amplia mayoría de la patronal, en particular, y cuanto menos para los canarios en general. Que no nos engañen.

El entendimiento con nuestro vecino país marroquí, debe ser fructífero, igualitario (aspecto muy importante a tener en cuenta por parte de algunos pseudoempresarios que piensan ponerse las botas explotando a los marroquíes en el norte o a los saharauis en el sur, cosa que al gobierno marroquí parece que le da lo mismo) y finalmente transparente y respetuoso. Eso debería regir unas buenas relaciones.

Para hacernos una idea de lo que piensan los propios marroquíes, de este archipiélago y de su gobierno (al que califican, creemos que por error, de socialista) no tenemos mas que leer un reciente artículo de prensa publicado el día 24 de Mayo en el periódico digital TelQuel on Line, que cuenta con fuentes cercanas a palacio, lo que asegura una posición oficial. En primer lugar el artículo es recogido en la sección Política y no Económica, ya que el viaje fue organizado en esos términos, o por lo menos esto nos ha contado el Sr. Adán Martín. En segundo lugar, por mucho que expliquen los diferentes integrantes de la comitiva el verdadero sentido de cooperación que animaba el viaje, aquí viene lo que realmente significó para los anfitriones:
“El Presidente del Gobierno autónomo de las Islas Canarias efectuó una corta pero rentable visita al principio de la semana al reino… …La información habría seguido siendo estrictamente anecdótica si no hubiera más: las Islas Canarias se preparan a abrir una “antena” ( en realidad una cámara de comercio) en El Aaiún. Oficialmente, el objetivo es reforzar la cooperación económica de las islas con el conjunto de las provincias del Sur a las cuales, históricamente, siempre se las ha vinculado… …En la lengua diplomática, eso abre la puerta a un reconocimiento explícito de la soberanía marroquí en los territorios del Sur… …Un (petit) punto de más para Marruecos en la “batalla” adoptada para el Sahara.”

Más claro, imposible, y recalcamos, que lo anterior lo publica la propia prensa palaciega marroquí.

Qué saca Canarias o los canarios a cambio. Desde luego descrédito para todos y beneficios para unos pocos. Lo que realmente subyace detrás de esta operación de connivencia, es el deseo de algunos políticos de hacer pasar Canarias de Región Europea Ultra Periférica a Región Europea Fronteriza, aprovechando la situación de ilegalidad marroquí hasta que no se celebre el Referéndum. La diferencia: mientras la ultra perifericidad no da derecho a “gestionar, controlar y dirigir” las inversiones en cooperación de ayuda al desarrollo, el estatus de fronterizo, sí. Imagínense.

Tenemos una muestra reciente de lo que significa el Negocio del Sahara, en relación a las palabras pronunciadas por el Consejero de Economía y representante del sultán Marroquí en las islas, el Sr. Mauricio, a las cuales solo podemos calificar de irresponsables y entreguistas. Estas palabras quieren sacar al Sahara y su legalidad de lo que él considera desarrollo del Magreb. Se demuestra una vez más la docilidad de este colaboracionista del régimen marroquí, al confundir a la opinión publica queriendo aparcar la solución legítima, que por fuerza se ha de cumplir con el Referéndum pendiente, del que el Gobierno Canario esta ausente desde hace mucho tiempo, demostrándose la contradicción del mismo, al haber solicitado en su momento su inclusión en las comisiones de ámbito supranacional en las que se tratasen asuntos en los que se viesen afectados los intereses de nuestras islas, mientras que en el asunto del futuro del Sahara Occidental no ocurre. Parece que nuestro presidente se deja guiar por “buenos” traidores al pueblo Saharaui, pretendiendo llevarlo a sus intereses particulares o inconfesables, posibles sólo dentro de un Sahara “marroquí”.

Para terminar, bien vale la pena recordar parte de un discurso pronunciado en septiembre de 2000, pronunciado por la máxima jerarquía española dirigido al máximo jerarca marroquí, para refrescar la memoria de muchos políticos y algunos empresarios:
“La excelente relación que mi país mantiene con todos los estados del conjunto magrebí nos autoriza a renovar nuestro llamamiento para que no se escatimen energías en la resolución de los contenciosos aún pendientes y en especial el diferendo en torno al Sahara Occidental. España participa de la convicción de que sólo una decidida voluntad de cooperación entre las partes involucradas, con la mirada puesta en los intereses de la región, permitirá superar las dificultades con que todavía tropieza la aplicación del Plan de Arreglo de Naciones Unidas y culminar el proceso de construcción magrebí.”
(Palacio Real, 18 de septiembre de 2000, S.A.R. Juan Carlos I. Cena de gala ofrecida al monarca alauíta).

(*) Grupo Interuniversitario de Opinión:
Ricardo Aguasca Colomo (ULPGC)
Carlos Ruiz de Miguel (USC)
Sergio Ramírez Galindo (ULPGC)
Manuel de Paz Sánchez (ULL)

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