Al abordaje
Si es que no ganamos para sustos. Los canarios no nos hemos recuperado aún –ni se atisba cuándo– de la sombra que proyectan los nubarrones de la crisis sobre el turismo en particular y el conjunto de la economía en general, de las prospecciones petrolíferas, del descenso de la UD, de los datos sobre los niveles de pobreza en la región, del revés de Ramón en Eurovisión, de la euforia folclórica del Día de Canarias o de la infantil partida de escondite que se traen entre manos Fernando Fernández y Manuel Medina en torno a los debates, que si tú, que si yo, que si aquí, que si allá… espectacular. Perdón, que me pierdo. Digo que todavía andamos penando con todas esas angustias y van Marruecos y Estados Unidos y nos plantan un Apocalypse Now en medio de la marea. Indignante. De los norteamericanos se puede entender, pues el Bush se la tiene jurada a ZP desde lo de Irak, pero de Marruecos se esperaba cierto fair play tras el último viraje político del Gobierno central, y el progresivo acercamiento del Ejecutivo autónomo y la cúpula empresarial del Archipiélago. Tenía que haber truco. Y vaya si lo hay. Ayer mismo la Ser adelantaba que las maniobras, amén de marroquí-USA, son canarias, españolas y otánicas también. Es decir, del Occidente todo. Y nosotros con estos pelos. Tomen nota: España participa con varias fragatas y Gando será la base de apoyo de las aeronaves que participan en el ejercicio. Poco después, el propio Adán Martín, además de asegurar que el espacio elegido está “lejos” de las Islas (entre Agadir y Casablanca), confirmaba la presencia de varios países de la OTAN y de la participación del buque español Príncipe de Asturias. Ni que decir tiene que, a estas alturas, las protestas de Paulino Rivero ante la supuesta invasión se quedan, “a bote pronto”, en poco menos que en nada, y su iniciativa de preguntar en el Parlamento, como hizo ayer, de qué iba la cosa, bien podría habérsela ahorrado manteniendo la radio enchufada o charlando tranquilamente con su presidente y compañero de formación.

Eso sí, que no proceda poner el grito en el cielo por lo que se suponía un despliegue militar foráneo frente a nuestras costas no es obstáculo para que se le saque los colores al ministro de Defensa y a todo el Ejecutivo socialista en peso por dos aspectos de este culebrón que sí resultan especialmente graves: que el Ejecutivo canario no hubiese sido informado con la antelación oportuna; y el hecho de que las maniobras se desarrollen en una zona especialmente sensible para la región –eso de que Casablanca está lejos parece casi una ironía–, no sólo por el debate en torno a la jurisdicción de las aguas, sino también y sobre todo por el impacto que este tipo de juegos bélicos tienen para el entorno. España no sólo no debería colaborar tan alegre y secretamente en esta colosal guirrea fingida frente a las costas canarias, sino que, en cualquiera de los casos, tendría que oponerse tajantemente en nombre de los intereses de los habitantes y del medio ambiente de las Islas. Si los socialistas desconocen la especial sensibilidad de los isleños hacia el mar que nos rodea (perforaciones, masiva muerte de zifios…), bien harían en buscar asesoramiento en su organización a escala regional. Si son conscientes de las mismas, entonces, queridos míos, los canarios vamos apañados otros cuatro años más.

Así, mientras José Manuel Soria y José Miguel Pérez se tiran los trastos a la cabeza por unos milloncejos de nada para financiar las obras de la prisión y del tren –euros mágicos, por lo patentes e invisibles que por momentos resultan ser–, el pacífico y sonriente ZP va y se gasta unos dinerillos en aviones y fragatas… Desde luego, para sustos es que no ganamos.

Artículo publicado en El Mundo/La Gaceta de Canarias
viernes 11 de junio de 2004

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