Algo invisible sí se le ve
Cuando el investigador Susumu Tachi comenzó a trabajar sobre la invisibilidad a finales de la década de los setenta, probablemente no habría dado crédito si alguien le hubiese dicho que a principios de 2000 su empeño iba a convertirse en realidad. O casi. Este buen hombre ha logrado ya producir un tejido que, unido a un complejo sistema de imágenes controlado por ordenador, es capaz de reflejar lo que se encuentra al otro lado de la persona que lo lleva puesto. Vamos, casi el hombre invisible, pero algo menos. Ahora Tachi tiene centrada toda su atención en extrapolar ese invento a las paredes de las casas y lograr que prácticamente olvidemos que están ahí. Si es que la ciencia adelanta que es una barbaridad.
Lo puedes comprobar en Periodista Digital

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