Para colmo, lo han robado

Escalofriantes, sencillamente escalofriantes los datos publicados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el número de suicidios en nuestro planeta. Nada menos que un millón de personas (cifra que, según los expertos, aumentará a un millón y medio de aquí a 2020) se quita la vida cada año, más que los fallecimientos provocados por la suma de conflictos bélicos a escala internacional en ese mismo período de tiempo. Ciertamente, parece que este mundo se vuelve cada día menos amable y humano, incapaz de generar vida y esperanza para la mayoría de sus ciudadanos. Porque, además de los que se suicidan, están también los que se consumen en la amargura o malviven en la pobreza. En un momento en que la opinión pública muestra una especial sensibilidad contra las guerras, no vendría mal una reflexión sobre el modelo de sociedad que construimos y hacia dónde nos dirigimos. Son ya demasiados milenios de fracaso en la búsqueda de eso que llaman felicidad, que imagino debe ser un estado preñado de dignidad, expectativas y justicia social.

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