Vuelta a clase en Beslan
Han vuelto. Apenas un veinte por ciento de los escolares supervivientes a la masacre de Beslan regresa a clase. Sólo once días después de un secuestro que acabó con la vida de más de 300 personas. No hace falta ser demasiado sensible para hacerse una ligera idea del maremoto de emociones y temores que anegaban sus almas. Demasiado pronto quizá tras un suceso que nos ha conmovido a todos, pero que ellos, desde su infantil perplejidad, han vivido en carne y mente propias. Horror, pánico, reencuentros y ausencias.

Ser niño no ha sido nunca garantía de nada, si acaso de inocencia, pero esta aberración pseudolibertaria supera mi peor pesadilla. Hoy hubiese querido ser uno más, y tal vez, también, uno menos. Un compañero en el reencuentro, el fantasma de un niño mudo en la ausencia. Ausente y presente. Sentimiento imposible en un mundo falaz, perdido y descarnado. Triunfa la muerte. ¿Hasta cuándo?

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