La logocosa

Los responsables del canal autonómico Televisión Canaria (TVC) han decidido suprimir en la nueva temporada que acaba de iniciar todos sus espacios dedicados a la prensa rosa. Una noticia que debe ser valorada en toda su amplitud por lo que comporta de valentía y compromiso. Tras varios años de entrega absoluta a los Rivera, Jurado, Seisdedos y compañía, con una parrilla diseñada básicamente en torno a los cuchicheos del corazón y con un espectacular incremento de sus índices de audiencia, el ente adscrito al Gobierno de Canarias ha decidido dar un giro en sus planteamientos y atender el clamor de los partidos y organizaciones sociales que reivindican el papel de progreso y formación de los medios de comunicación, especialmente si éstos son de financiación pública.

A falta de contrastar si la cosa tiene truco (de hecho se habla concretamente de la eliminación de la prensa rosa, por lo que es posible que sólo se refiera a los típicos comentarios sobre titulares de revistas y periódicos), la decisión del organismo que dirige Paco Moreno supone la ruptura de una dinámica que amenazaba (y amenaza, la verdad) con convertir el conjunto del periodismo español en una especie de diario escasamente íntimo de vedettes, menos vedettes, payasos y gigolós. En un momento en que hasta la prensa que se tiene por seria y rigurosa opta por el cotilleo buscando los primeros puestos en EGM y OJD, la decisión adoptada por la TVC es digna de aplauso e imitación, aunque esto último se me antoja un tanto más difícil, especialmente en el ámbito de las cadenas privadas.

Entre el argumento de “la televisión da lo que demanda la audiencia” y el de “la pobre audiencia consume lo que le dan” debería imponerse el criterio de la sensatez y la dignidad. Este círculo vicioso, defendido incluso por prestigiosos comunicadores un tanto asirocados ya a estas alturas del milenio, sólo pueden romperlo aquellos a quienes se les supone capacidad, imaginación, talento e inteligencia suficientes para ostentar cargos de responsabilidad. Convertir un medio de comunicación en un patio de vecinos-as no dice mucho de sus responsables. Identificar cotilleo con audiencia es pervertir descaradamente el debate. ¿Que a muchos les divierte un chismorreo? Vale ¿Que eso se convierta en el eje de sus vidas? Peor. Alternativas haberlas, haylas, y están ahí, aunque comprendemos que su descubrimiento no está al alcance de cualquiera.

Actualización (1 octubre-10.32 h): Sonia Blanco realiza un buen seguimiento del tema.

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