(Variaciones y desvaríos sobre otra de esas noticias de alucine)

“Realidad y fantasía no son más que planos de una misma ficción”

(yo mismo)

'Medusa' (Mark Aksoy)

Al principio fue el bit, la célula primaria que dio origen a todas las especies conocidas. Luego llegó el byte y la creación comenzó a liarse. Cuando el ciberespacio era aún un caos de energía abierta e indomable, una legión de espíritus aventureros tomó posesión de la tierra prometida bajo la atenta mirada de ICANN, el dios dual del control y la anarquía. En sus valles y en sus montes vivieron, colonizando cada rincón de su nuevo universo. Crearon, diseñaron, trabajaron, lucharon, amaron, sufrieron, copularon y extendieron su linaje más allá de lo que ICANN y sus señores del Más Acá probablemente habrían deseado. Más espíritus fueron reclutados a millones y muchos más esperaban su oportunidad. ICANN, en su suicida dualidad, extendía compulsivamente sus tentáculos, y en cada uno de ellos viajaba el germen de su desgobierno. Mas ICANN poco o nada podía hacer ante ese destino inexorable, porque crecer no era en él una opción; sino un aspecto fundamental de su metabolismo. Sencillamente, si paraba, moría. Hubo alianzas y batallas, héroes y canallas, explosión de ideas y cazas de brujas. Hubo solidaridad y hubo epidemias, plataformas de vida y plataformas de muerte, diálogos sinceros y correos plagados de banalidad. Hubo arte y hubo plagio, control y desmadre, comercio y regalo, miedo y libertad.

Pronto aquel maremágnum de vida despertó el temor y las iras de los señores postergados. Le recriminaban a ICANN su incapacidad para tomar las riendas, el sometimiento hacia unos súbditos que amenazaban ya abiertamente con transformar el mundo conocido, dentro y fuera del ciberespacio, así en la Red como en la Vida, en el Cielo como en la Tierra mas líbranos del mal, amén. Negociaron, tramaron y conspiraron. Y cuando al fin hallaron en el padre de todas las redes síntomas de debilidad, se dispusieron a acotar naciones y provincias, levantar muros y fronteras a imagen y semejanza del Más Acá. Al fin, y al cabo, a ellos, que llevaban controlando los designios del mundo desde el origen de los tiempos, no les había ido tan mal alambre en mano. Los cibernautas serían divididos y debilitados. Cada señor aplicaría en su reino las normas que mejor sirvieran para acabar con la confusión y el desorden. Orden y control. Poder, vamos, para entendernos. Ése era el nuevo lema. Corrían por entonces los primeros años del tercer milenio. Internet, al menos tal y como lo conocíamos, tenía los días contados.

Nota: Esta historia no es más que un ejercicio de pesimismo novelado. Apolíptico, si se quiere, ma non troppo. Los personajes, localizaciones y situaciones no han salido de la mente del autor. Cualquier parecido con la realidad sería pura evidencia.

Image: Copyright 2000 by Mark Aksoy

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