Hablemos de periodismo

Es fundamental a la hora de acometer cualquier análisis documentarse acerca de los conceptos que se manejan, pues en caso contrario estaremos abocados a un ejercicio estéril de especulación incapaz no sólo de esbozar hipótesis o tesis alguna, sino siquiera de generar un debate mínimamente sólido y sensato. Viene este sermón de la montaña a cuento de un post publicado por pobrecito hablador en el siempre interesante y fuente de referencia Barrapunto, y que lleva por título ¿Es periodismo lo que hace Libertad Digital?

En dicho post, el autor critica al medio que dirige Federico Jiménez Losantos por la publicación del artículo de opinión Stallman odia la libertad, escrito por Antonio José Chinchetru, y en el que se critica la “imposición” por parte de Lula, presidente de Brasil, del sotfware libre en los ámbitos de lo público y de lo privado. El ataque de Chinchetru va especialmente dirigido contra Richard Stallman, uno de los padres del software libre y al que el autor censura su colaboración con los proyectos de Lula.

Hasta aquí la cosa parecería normal, dentro de los parámetros de la libre expresión y el derecho a discrepar, si no fuera porque pobrecito hablador introduce en su ataque argumentos fuera de contexto e interpretaciones conceptuales que, visto lo visto, exceden su conocimiento del medio sobre el que pretende postular. Aunque el fondo de la cuestión es el evidente rechazo ideológico que la postura de Chinchetru le despierta, utiliza como arma arrojadiza la ética periodística. Y es aquí precisamente donde su línea argumental se desvanece hasta quedar en casi nada.

Dice pobrecito hablador:

“Los liberales de LibertadDigital nos ofrecen un artículo de Antonio José Chinchetru titulado Stallman odia la libertad. He intentado encontrar más información sobre el tema al que hace referencia, pero la verdad, me ha sido imposible. ¿Alguien sabe de que va? ¿Es una muestra más de imparcialidad y rigor informativo de este medio?» Contrastar las fuentes es un requisito mínimo exigible no solo a LD, sino a cualquier medio que aspire a ser tomado mínimamente en serio y más cuando se le imputa a Stallman y al gobierno presidido por Lula algo tan asombroso. Es justamente lo que hemos hecho en Barrapunto (…)”

Es decir, que pobrecito hablador ignora por completo la diferencia entre información y opinión, dos de los principales géneros de la comunicación. Ignora su diferencia y sus especificidades. Y aún así no tiene reparos en asimilarlos y hacer de esa gratuita asimilación eje de su denuncia. El contraste de la noticia (él lo llama de las fuentes) es una de las bases preceptivas, efectivamente, de la información. Pero en absoluto lo es de la opinión, porque la opinión es, como su nada difuso nombra indica, opinión. Es decir la postura (personal y subjetiva, ideológica y hasta visceral, si se quiere) de un autor concreto sobre un hecho determinado. Por tanto, el autor es libre o no de contrastar nada. Puede ser todo lo parcial que quiera, y también todo lo contrario. Goza de plena libertad frente a sus lectores (presiones editoriales al margen), quienes a su vez lo premiarán o lo castigarán con su fidelidad , su rechazo o su indiferencia. Es más, uno de los aspectos que defienen la ética periodística es precisamente esa frontera entre información y opinión, división que es defendida a capa y espada en las redacciones, unas veces con mayor y otras con menor éxito. Es decir, en la noticia no debe haber opinión, ya que ha de tender a ser lo más objetiva y contrastada posible. En cambio, en la opinión puede haber información o no, allá el autor, sus criterios, su estilo y sus consecuencias. En el caso concreto del contraste de la información, eso puede dividir a los opinadores entre más o menos rigurosos, pero nunca entre más o menos éticos, ya que el contraste no es condición sine qua non para el género de la opinión.

En el caso concreto de Libertad Digital (LD), observamos que el artículo aparece bajo un enorme epígrafe de Opinión. Por tanto, deducimos que no se engaña al lector en ningún sentido: “aquí hay un señor que va a dar su impresión personal sobre algún tema”. No procede, pues, achacarle al medio ni al autor esa presunta falta de ética que pobrecito hablador propugna. Y si es cierto lo que este último asegura en su post de que “en Barrapunto no somos periodistas ni pretendemos serlo” , no vendría mal que a la hora de analizar la ética y la mecánica de los medios fueran un tanto más prudentes y rigurosos, informándose previamente sobre el significado de aquellos conceptos que van a manejar.

Por lo demás, me parece una excelente labor de respuesta la desarrollada por pobrecito hablador al contactar con un experto de la implantación del software libre en Brasil para que ofreciera su versión de los hechos. Eso, que no es contrastar una noticia sino aportar la visión de uno de los actores, enriquece el debate y pone el balón en el techo de Chinchetru. Es un buen ejercicio de pluralidad, si se quiere, pero periodísticamente nada más. Blogosféricamente (si se me permite la expresión), un gran acierto. A Chinchetru y a LD se le podrá acusar de lo que se quiera, pero, al menos en el caso concreto al que nos referimos, no de falta de ética o de carencia profesional.

Y por si salta la duda, me encanta la decisión de Lula. Prima el interés general sobre el particular.

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