Umberto Eco se pierde en Internet


por el 01/10/2004

en internet

Umberto Eco

Umberto Eco no cree en Internet. No es que no crea en el sentido teológico de la palabra, digamos que, incapaz de sustraerse a su existencia, se posiciona claramente en su contra. Se declara su enemigo abierto y le atribuye efectos apocalípticos en nombre no de la rosa, sino de la cultura y la comunicación. Eso al menos es lo que se desprende de la transcripción de una entrevista suya al diario alemán Die Welt y que recogen de forma suscinta varios medios digitales.

La cultura individual y el “filtro” de Julio César:
Si las afirmaciones del intelectual italiano no han sido sacadas de contexto (tomo como base las referencias textuales que aparecen en Libertad Digital y Mouse.cl), su planteamiento viene a ser el siguiente: Internet acabará creando una incomunicación total al permitir que cada uno pueda construir su particular enciclopedia del saber, imposibilitando los referentes culturales comunes. Eco habla de una “cultura individual”, que surgiría de la Red y que aislaría a los individuos entre sí, frente a la cultura tradicional, que no sólo permite la comunicación sino que además actúa de filtro para determinar, por ejemplo, que “saber cuando murió Julio César es importante, mientras que la fecha de la muerte de su mujer no”. “Hoy existe el peligro de que 6.000 millones de personas tengan 6.000 millones de enciclopedias distintas y ya no puedan entenderse entre ellos para nada”.

Pensamiento de clausura:
Ciertamente, aún me resisto a dar crédito a estas declaraciones. Le suponía a Eco un hombre de su tiempo, quizás algo más pendiente del Medievo que de la robótica, pero en absoluto temeroso del progreso o adversario de la democratización de los medios. Y aún menos, confuso y perdido en un mundo que cambia a velocidad de vértigo, pero no tanto como para hacerte perder el tren de la clarividencia.

Democracia y diferencia:

No sé qué teoría de la comunicación maneja Eco, pero su temor a un caos derivado del surgimiento de una cultura individual me parece cuanto menos de un despiste intelectual sorprendente. Eso que él llama “cultura individual”, es decir la constitución de un universo de referencias culturales propias a partir de la cultura global, existió sin Internet y, por supuesto, existe y continuará existiendo con ella. Es decir, el individuo asimila e incorpora a su visión del mundo determinados aspectos de la cultura o, mejor dicho, de las culturas con las que se relaciona. Por eso dentro de una misma comunidad cultural existe la diferencia, el rasgo distintivo y la disensión. Aunque hay aspectos comunes que son compartidos, pero en disintos niveles de integración y prioridad. De un medio como Internet, especialmente concebido para llevar la comunicación a cotas que antes jamás el ser humano había soñado se podrán decir muchas cosas, salvo que promueva la incomunicación.

Comunicación:
Quizá si entendiéramos por comunicación sólo el contacto físico: la voz, los gestos, el roce, la mirada… podríamos dar veracidad a sus planteamientos. Pero sabemos que la comunicación es mucho más. Y ahí es donde interviene la Red como poderosa herramienta de transmisión y comunión de conocimientos.

¿De qué estamos hablando?:
Por otro lado, que haya 6.000 millones de enciclopedias sólo puede preocupar a las editoriales. ¿No nació el libro como proyecto universal de la socialización del conocimiento? ¿No es el número de títulos publicados uno de los índices que determinan el grado de desarrollo cultural de un pueblo? ¿No es el ser humano en sí mismo una enciclopedia del saber, de su saber único y singular, sus conocimientos y su experiencia? ¿Qué teme realmente Eco? ¿Que cada ser humano tenga una voz y un canal donde hacerse escuchar? ¿Es eso incomunicación o precisamente todo lo contrario?

¿Se perderá la cultura global, la cultura de los pueblos, de las comunidades…? Sólo quien no haya navegado jamás por Internet puede afirmar tal disparate, pues es precisamente la Red el mayor escaparate de culturas que he conocido jamás, el más abierto, directo y democrático. Con todos los peligros y todas las garantías que ello encierra. Como la vida misma.

“No sólo debe ser honrada…”:
La referencia a Julio César y su mujer habla por sí misma de la empanada mental que parece afectar a este hombre. Lo que él identifica como “filtro” que nos hace saber que lo importante es la fecha de la muerte del emperador y no la de su mujer, supongo que es la relevancia histórica de éste frente a la de su esposa, y no algún concepto machista que se nos quiera imponer. “Filtro” que no sé tampoco por qué ha de perderse en Internet o a causa de Internet. ¿Se perdió en los libros llenos de erratas y de interpretaciones variopintas de la historia? ¿En los polémicos ensayos sobre la fecha de nacimiento o muerte de este o aquel personaje? Pues no.

Si usted anda desorientado, Internet no tiene la culpa:
Quien sí parece algo perdido entre tanta trasmutación histórica, social, tecnológica y cultural es el propio Eco, incapaz no ya de ser mostrarse como lúcido visionario, sino siquiera como fiel exponente de su época. Si Internet va a ser el big bang de la comunicación, los bitacoreros debemos ser algo así como los agujeros negros de la constelación mediática. Y eso ya sería demasiado con la de meteoritos que nos está cayendo encima.

Debate abierto:

Actualización (2 oct-12.31 h.):

Actualización (3 oct-16.30 h.):

Actualización (3 oct-22.57 h.):

Actualización (4 oct-11.40h.):

    Umberto Eco considera que Internet es uno de los grandes peligros del futuro, en Pensamientos Radicalmente Eclécticos
    Umberto Eco se lanza contra la Red, en Isopixel

Actualización (5 oct-10.31h.):

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{ 17 comentarios }

Algernon octubre 2, 2004 a las 12:32

Mmeida, ¡increible! Esto es casi un zeitgeist :P

Lo más probable es que esto haya pasado porque tenemos la imagen mental de los monjes de El Nombre de la Rosa perdiéndose en la biblioteca :D

mmeida octubre 2, 2004 a las 13:27

Jajajaja, Fabrizio. Es lo que tiene ser un grupo de conspiradores neocon :D D

Un saludo

Mauricio octubre 3, 2004 a las 20:59

Personalmente pienso que éste es un tema más complicado de lo que parece a simple vista y que debería ser analizado muy detenidamente.

En primer lugar, no me parece que lo dicho por Umberto Eco con respecto a Internet pueda interpretarse en el sentido de que “se declara su enemigo abierto y le atribuye efectos apocalípticos”. Si esto fuera así, dudo que Die Welt hubiera titulado su artículo “Bitte, sagen Sie uns die Wahrheit” (Por favor, díganos la verdad) en clara alusión a la parte de la entrevista en la cual Eco se refiere a la función de oráculo que se le atribuye al intelectual y a las llamadas telefónicas que recibe, donde le interrogan sobre la verdad de esto y aquello, y sobre las cuales comenta “Wenn ich dann antworte: ‘Ich weiß die Wahrheit nicht’, herrscht große Enttäuschung” (Cuando respondo: “Yo no sé la verdad”, reina una gran decepción). Es claro que al propio entrevistador no le pareció escandaloso lo que dijo Eco sobre Internet pues, de otra manera, lo habría puesto en el título, y que, además, hemos asumido sus palabras de manera similar a como las asumen las personas que le llaman por teléfono.

En segundo lugar, considero que lo más adecuado sería refutar a Eco en base a la entrevista original y no a lo que otros comentan sobre la misma. Me parece que nadie se ha preocupado a fondo por dicha entrevista donde Eco habla “über den Islam, das Internet, seinen neuen Roman und die Rolle des Intellektuellen” (sobre el Islam, la Internet, su nueva novela y el rol de los intelectuales). La traducción realizada con WorldLingo no me parece la mejor opción, pues confunde muchos términos y no traduce otros. Debemos tratar de no cometer los mismos errores de los periodistas que, presionados por el tiempo, no hacen un análisis a fondo de aquello que van a criticar. Estoy seguro que dos o tres bitacoreros pueden ponerse a la tarea de traducir todo el artículo para tener una visión más global de lo dicho por Eco.

Por último, si nos centramos en el hecho de que según Eco hay el peligro de que “sechs Milliarden Menschen sechs Milliarden verschiedener Enzyklopädien haben und sich überhaupt nicht mehr verstehen” (seis mil millones de seres humanos tengan seis mil millones de enciclopedias y de ninguna manera se entiendan más), antes de empezar a pensar que Eco es un neoludita, no sería mala idea que nos imaginemos, por ejemplo, cómo sería un mundo con seis mil millones de bitacoreros donde cada uno se encuentre encerrado en su propio feudo (como suele suceder) y esté poco abierto a opiniones contrarias (algo que pasa en muchísimas bitácoras). En mi criterio Eco habla de un peligro o riesgo (Gefahr) que deberíamos tomar en cuenta y que como todo peligro puede ser evitable. Si actuamos democráticamente, con todo el diálogo que esto implica, la Internet será democrática. De lo contrario, podrá llegar a ser muchas cosas, incluidas las que Eco dice.

Si nos fijamos en la Wikipedia, que probablemente Eco no conoce, veremos que en ella se cumple lo que él añora: “Die Kultur, verstanden als ein anthropologischer Begriff, hatte immer die Funktion eines Filters” (La cultura, entendida como un concepto antropológico, tenía siempre la función de un filtro). Este filtro social existe en la Wikipedia y se halla también en diversos proyectos con licencia GNU, pero no se encuentra, sin embargo, en muchísimos otros sitios de Internet donde impera la visión de su dueño. Umberto Eco no está hablando de censura sino del conocimiento socialmente válido. Y éste sólo se logra cuando nos ponemos de acuerdo sobre el mismo. No cuando cada uno busca imponer su verdad particular.

Un tema interesante y digno de un buen diálogo.

mmeida octubre 3, 2004 a las 22:08

Hola, Mauricio.

Primero que nada agradecerte tu profundo e interesante comentario.

En cuanto al contenido, estoy completamente de acuerdo contigo en que es necesario leer la entrevista original para hacernos una idea exacta de lo que Eco ha querido decir. Es algo que ya dejo sentado al principio del post cuando señalo que “Eso al menos es lo que se desprende de la transcripción de una entrevista suya al diario alemán Die Welt y que recogen de forma suscinta varios medios digitales (…) Si las afirmaciones del intelectual italiano no han sido sacadas de contexto (tomo como base las referencias textuales que aparecen en Libertad Digital y Mouse.cl) (…)”. Por otro lado, y a la espera de una traducción, los que desconocemos el idioma alemán debemos conformarnos con lo remitido por la agencia Efe a las distintas redacciones (supongo que en base a una buena traducción y reflejando las palabras textuales de Eco). Además, el semiólogo no ha desmentido tal versión en español de su entrevista, versión que ha sido publicada también en periódicos de papel a cuya lectura sabemos que Eco es muy aficionado.

Tomando como referencia esto (ni que decir tiene que, si se desmiente, el debate cambiaría de óptica), no veo cómo no puede tildarse de apocalíptico “un mundo con seis mil millones de bitacoreros donde cada uno se encuentre encerrado en su propio feudo (como suele suceder) y esté poco abierto a opiniones contrarias (algo que pasa en muchísimas bitácoras)”, como tú mismo bien interpretas. Si, además, tenemos en cuenta que dicho planteamiento roza lo metafísico, tampoco es difícil deducir que Eco teme u odia (o las dos cosas a la vez) Internet y todo lo que ello representa.

Porque, además, el mundo caótico , acultural y aberrante que vaticina (y que veo compartes, incluso tú dejas entrever que es algo que está sucediendo) ya fue vaticinado en su momento cuando se inventó la imprenta, la radio y el televisor, cuando se pusieron en marcha las primeras escuelas públicas y las primeras bibliotecas de libre acceso. Siempre la crítica provenía de sectores privilegiados que temían perder sus prerrogativas.

Es un debate que ha ocupado a los filósofos durante toda la historia de la humanidad: ¿son las herramientas por sí mismas bondadosas o maléficas? Ante esa pregunta, sólo hay dos respuestas posibles. La materialista (en el sentido científico de la palab ra), que asegura que la bondad o la maldad radica en el hombre que hace uso de ellas (las cosas no son susceptibles de tal adjetivación). Y la idealista, que ensalza o condena dichas herramientas en función de su ‘alma’. Internet es una herramient,a y dependerá del uso que el hombre haga de ella su ‘bondad’ o su ‘peligrosidad’.

Pero son tantas las herramientas inventadas por el hombre que centrar todos nuestros temores en Internet me parece cuanto menos sospechoso. ¿Precisamente la mayor plataforma de comunicación jamás inventada produce el pánico de la incomunicación? ¿Qué tal si trasladamos esto al ferrocarril, el metro, el automóvil, la bicicleta, el barco, el avión, la radio, el televisor, el periódico… por poner algunos ejemplos? ¿Quién habla con quién en el ferrocarril, en el avión, en la bicicleta…? ¿Tantas cabeceras de periódicos que interpretan a su modo la realidad no provocan el aislamiento y la cultura individual del lector, según la idelogía de cada publicación? ¿Y la radio? ¿Habla usted con la radio o escucha, interpreta y asimila lo que oye en soledad?

Internet no es un robot maligno que quiere sumirnos en la incomunicación. Internet son personas que se comunican y relacionan, comparten sus conocimientos, deseos, experiencias, bagaje cultural… ¿Que hay quien se encierre en su propio feudo y no está abierto a opiniones contrarias? Pues, claro, faltaría más. Antes de que tuviera noticia de la existencia de Internet ya criticaba a muchos de mis amigos por eso. Y a muchísimos más desconocidos también. No sé de qué estamos hablando.

Por último, no puedo por menos que sorprederme ante la visión que tienes de la blogosfera. Llamas feudo a cada blog y gente poco abierta a opiniones contrarias a muchísimos de los bitacoreros. ¿No será que se confunde “feudo” con plataforma de comunicación y “poco abierta a opiniones contrarias” la posibilidad de dar tu propia opinión y defenderala con todas tus fuerzas? A mí eso me parece muy democrático y sano. Allá cada cual si luego no acepta argumentos y se aferra a una idea sin tomar en consideración otras opciones, o se pierde en las formas de su defensa. Es lo que toda la vida se ha llamado intansigente o cabezón. Términos y conceptos que no han surgido con Internet, desde luego. Y que no son aplicables a la inmensa mayoría de la bitácoras que conozco. Más bien todo lo contrario.

Y si no, dime: ¿cómo has podido saber tú de mí y yo de ti? ¿A través de la incomunicación? ¿Estamos matando la cultura ahora mismo?

Un saludo.

Mauricio octubre 4, 2004 a las 05:29

Estoy de acuerdo Manuel en lo que dices pero creo que estamos hablando de dos cosas diferentes. Me parece que tú crees que Umberto Eco desconfía de Internet en cuanto tecnología mientras que en mi criterio lo que a él le preocupa es cómo se está construyendo el conocimiento socialmente válido a través de la Red. Son dos cosas bastante diferentes.

Te has fijado mucho en mi crítica a las bitácoras y creo que, quizá, no he sabido explicar adecuadamente mi pensamiento. No estoy juzgando si los bitacoreros tenemos una buena o mala intención a la hora de escribir (que estoy seguro que en la mayoría de los casos hay buena intención) sino estoy dudando de que tengamos la suficiente capacidad de dialogar y de llegar a producir conocimientos que sean fruto de dicho diálogo. En este aspecto -el producir conocimientos que sean fruto del diálogo- es donde yo veo una debilidad enorme. Las interesantes y acaloradas discusiones que hay en muchas bitácoras y foros, en la inmensa mayoría de los casos no llevan a ninguna conclusión general. Se desperdicia una enorme cantidad de criterios valiosos y no se construye nada. Pienso que a esto se estaba refiriendo Eco.

Siempre me ha sorprendido que la cantidad de personas que tienen una bitácora es inmensamente mayor al número de personas que tienen un wiki. Eso es, pienso yo, porque nos resulta más fácil trabajar individualmente que en grupo. Si estuviéramos interesados en el conocimiento socialmente construido tuviéramos más wikis que bitácoras, pero esto no está ocurriendo hasta ahora en ningún país. Es más, en la misma blogosfera el número de bitácoras individuales es sustancialmente mayor que el de las comunitarias.

Yo no vaticino ningún mundo caótico, acultural y aberrante y no veo, por ningún lado, que Umberto Eco lo haga. Tampoco pretendo decir que él tenga toda la razón en lo que dice. Lo que sí me parece es que él no está criticando la tecnología de redes sino que está criticando el que no se la esté usando para construir el conocimiento socialmente válido, aquel que es el fruto del pensamiento interactivo de todos y sobre el cual se va construyendo progresivamente el conocimiento del futuro. Para mi criterio este es el meollo del asunto. Y sobre este tema no he visto a casi nadie decir nada.

Por último, quisiera responder tus tres últimas preguntas:
- ¿Cómo has podido saber tú de mí y yo de ti?
- A través de Internet.
- ¿A través de la incomunicación?
- No. Me he enterado de Mangas Verdes a través de la información. Sólo en este momento sé algo de ti a través de la comunicación.
- ¿Estamos matando la cultura ahora mismo?
- Evidentemente no. Simplemente la estamos manteniendo. Si llegamos a alguna conclusión estaremos contribuyendo a desarrollarla, aunque sea en un muy ínfimo grado.

Muchos saludos.

mmeida octubre 4, 2004 a las 19:17

Hola, otra vez, Mauricio.

Vamos directamente a lo que consideras el meollo del asunto: la utilidad que le estamos dando a Internet o la que le daríamos en un futuro.

Tengo que disentir nuevamente. Los usarios de la Red se cifran en miles de millones y en un futuro a corto o medio plazo, prácticamente todos los ciudadanos del planeta tendrán acceso aella. Los usos que se le dan son muy diversos, como no podía ser de otra forma al ser Internet una extensión de sus propios usuarios, conn sus inquietudes, intereses, ideologías, señas culturales, etc…

Desde luego que peligro puede que lo haya. Pero a eso yo le llamo filosofía-ficción. Es el mismo peligro que había de que la televisión nos convirtiera en autómatas y acabara con la lectura, el cine y demás.

Afortunadamente se ha demostrado que la luz que guía al ser humano, pongamos como referentes su inteligencia y su afán de comunicación, se impone siempre a las profecías que se lanzan contra las herramientas que utiliza y de cómo esas herramientas van a acabar con esto o con lo otro.

En lugar de centrarme en los peligros de Internet, yo prefiero centrarme en sus beneficios, y trabajar para que finalmente sea la gran plataforma de comunicación que la mayoría esperamos. ¿Que la gente discute? Normal, lo hace en su casa, en el barrio, en la carretera, en el Ayuntamiento, en el Cabildo, en las academias de las lenguas, de las artes, de la Historia y de las Ciencias. ¿Que nadie saca nada en claro de las discusiones en Internet? Eso habría que preguntárselo a cada uno de los intervinientes en los debates y a todos aquellos que los leen pero no participan.

Sinceramente, creo que si hay alguien que se ha apresurado a emitir un juicio, ha sido Eco. No sé si movido por ignorancia sobre las nuevas tecnologías o por el temor de que ese saber hasta ahora reservado a un reducido grupo de sabios pase a convertirse en materia prima del conocimiento colectivo de la humanidad. Esa es la duda que tengo.

Un saludo.

Mauricio octubre 4, 2004 a las 21:36

Creo Manuel que no logro hacerme entender. El meollo del asunto no es “la utilidad que le estamos dando a Internet o que le daríamos en un futuro” sino la construción interactiva del conocimiento socialmente válido a través de la Red.

Los usos que se le pueden dar a Internet son amplísimos y Umberto Eco en ninguna parte de este escrito o de otros niega esta realidad evidente. A él le preocupa, insisto, la construcción del conocimiento socialmente válido, preocupación que es tan antigua como el pensamiento humano y que ciertamente es más filosófica que tecnológica. Él relaciona esta discusión con la Internet pero bien podría haberla vinculado con la televisión, la radio o el telégrafo. No es filosofía-ficción. Es simplemente, en el fondo, la eterna pregunta filosófica sobre el criterio de verdad, que nos asalta cuando escuchamos a J.J.Benítez y comparamos lo que él dice con lo que manifiesta Carl Sagan en su libro El Mundo y sus Demonios, por ejemplo.

Dices que prefieres centrarte en los beneficios de Internet y “trabajar para que finalmente sea la gran plataforma de comunicación que la mayoría esperamos” y estoy plenamente seguro que Umberto Eco te daría toda la razón. Justamente necesitamos que la Red sea esa gran plataforma de diálogo donde los seres humanos interactuemos, elaboremos hipótesis, las confrontemos con el mundo real y con los modelos matemáticos, sepamos diferenciar lo probable de lo improbable, lleguemos a consensos y vayamos, poco a poco, construyendo nuevos conocimientos, que luego sean la base de otras discusiones, hipótesis, verificaciones, resultados y más consensos.

Umberto Eco no es un neoluddita. Es un intelectual bastante serio que, como todo ser humano, puede equivocarse. En este caso, curiosamente, en lo que menos nos hemos fijado es en la parte más discutible de sus declaraciones, que no es tecnológica sino filosófica, y que es lo que yo denominaría el problema de la academia: ¿quién decide la validez de una teoría científica? ¿ la votación democrática? ¿la élite científica? ¿el consenso fundamentado? En este punto hay mucho para discutir con Umberto Eco, quien en este caso parece inclinarse, más bien, por las posturas clásicas. Pero este análisis, ciertamente, quedará para otra ocasión.

Perdón por lo extenso de mis comentarios.

mmeida octubre 4, 2004 a las 21:59

Mauricio, disfruto con tus cometarios. Da igual la extensión.

Precisamente creo que lo discutible de las palabras de Eco, lo que realmente me inquieta es la visión unilateral de la construción interactiva del conocimiento socialmente válido a través de la Red. El conocimiento socialmente válido no sólo no constituye una línea recta en la historia, sino que supone una enriquecedora ramificiación de las historias de todos los pueblos y comunidades que en este planeta lo han sido.

Como historiador, se puede analizar el pasado, pero difícilmente predecir el futuro. Como filósofo, tienes la obligación de plantearte todo lo que concierne al ser humano y lo que lo rodea. Pero eso tampoco te hace vidente. La única visión medianamente acertada de lo futurible, si me permites la expresión, que he encontrado fue la que postularon Marx y Engels en base al materialismo histórico. Así y todo, tampoco fueron capaces de adelantar los múltiples vericuetos por los que se pierde el recorrido de la historia, lo que la transforma y precisa, es decir el ser humano.

Por tanto, y retomando el peligro que le asigna Eco a Internet, podría concluir que su temor tecnológico no es más que la expresión filosófica y egoísta de su temor por la democratización de los contenidos, por ese miedo a la libertad que tan bien describió Wilham Reich y por ese miedo a la libertad de los demás que tanto afecta a quienes disfrutan de determinados privilegios.

Digamos que más que un neoluddita, podríamos estar ante un neosofócrata o neoaristócrata. Con todos mis respetos y mi prudencia, sólo a tenor del extracto de la entrevista.

Un saludo.

Mauricio octubre 5, 2004 a las 03:06

Veo que ya estamos hablando del mismo tema y creo que entenderás ahora mejor mi punto de vista sobre la entrevista a Umberto Eco. Las noticias que han circulado en el ciberespacio están más preocupadas del supuesto Eco neoluddita que del Eco “neoaristócrata” (usando el término que tú empleas). Ahora bien, si ya no pensamos en Eco como un neoluddita, sería necesario analizar a fondo aquel que parecería ser su verdadero punto de vista.

Cuando anteriormente me he referido al conocimiento socialmente construido en base al diálogo, lo he hecho sobre todo para que quede claro que ésta es la línea de análisis que aparece en la entrevista y no el neoluddismo. Es claro, sin embargo, que la perspectiva de la construcción dialógica del conocimiento que he manifestado se acerca muchísimo más a las ideas de la Teoría Crítica que a las que expone Umberto Eco. En realidad Eco, en mi criterio, adopta una postura que trata de ser intermedia, aunque no logra, en realidad, dejar de lado la perspectiva tradicional. Considero, sin embargo, que lo importante no es si la ideología de Eco está o no en la línea ideológica de uno mismo, pues esto sólo podría llevar a clausurar muchos debates por mera incompatibilidad de pensamiento, sino que lo fundamental sería analizar la problemática general de la construcción del conocimiento en la Red, tema sobre el cual poco se ha discutido en la blogosfera hispana.

En una visión muy simplificada, se podría decir que desde las perspectivas izquierdistas, el conocimiento científico brota de la investigación basada en un diálogo interactivo de diferentes actores que permite llegar a un consenso fundamentado, mientras que desde las perspectivas derechistas, el conocimiento científico se construiría a partir de la investigación analítica realizada únicamente por los especialistas.

Es justamente en estos contextos investigativos cuando entra Umberto Eco y manifiesta su preocupación de que Internet podría sólo estar fomentando la cultura individual. Y, realmente, si esto fuera así sería preocupante. Si uno es de izquierdas, porque no habría actores dialogantes y, si uno es de derechas, porque no existirían los grupos de especialistas. Es decir, no habría una cultura común de entendimiento (sea consensuada o impuesta desde arriba) sino simplemente un montón de egoístas.

Sólo en este momento se podría empezar a argumentar que Internet es lo máximo en comunicaciones y que las predicciones de Umberto Eco nunca sucederán. Pero una vez terminada la sesión de elogios a la Red (en parte justificada), deberíamos caer en cuenta que toda tecnología maravillosa puede ser mal usada (como ya lo manifestaste en uno de tus comentarios). Los aviones, por ejemplo, son un fantástico invento, pero ya hemos visto el terrible uso que se puede hacer de ellos cuando gente sin escrúpulos toma su control. De igual manera, el punto planteado por Eco no se resuelve diciendo que la Red es buena, sino cayendo en cuenta que su “bondad” o “maldad” depende de nosotros.

Como decía anteriormente, muchos proyectos con licencia GNU sí están preocupados en desarrollar el conocimiento. Si esta línea se generaliza en Internet entonces los temores de Umberto Eco sólo serán motivo de risa en el futuro. De igual manera, si Internet se consolida desde el lado de las grandes empresas el efecto será parecido. Otra vez Eco se equivocará, pues en este caso la élite impondrá su visión del mundo (como en la Edad Media y, en mucho sentidos, en la actualidad).

El problema es si no nos volvemos ni “izquierdistas” ni “derechistas” del conocimiento (horribles expresiones, pero no se me ocurren otras en este momento). En este caso, sólo marcharemos hacia la trivialización del saber y a que unos digan, por ejemplo, que Umberto Eco decía “Rojo”, otros que decía “Azul”, otros “Negro”, otros “Blanco” y otros que jamás existió dicho personaje, sin llegar jamás a un mínimo acuerdo. O sea, el caos cognitivo.

¿Es el caos cognitivo global apocalíptico? Desde una perspectiva cultural, sí. ¿Se puede llegar a dar? Con probabilidad, no. ¿Ganará la investigación originada en la comunidad? Por el momento parece que lastimosamente no. ¿Está Eco convencido de que va a suceder su apocalipsis? Muy probablemente no. Pienso que Umberto Eco nos da una visión extrema, que como toda visión extrema busca provocarnos y hacernos reflexionar. Como tú bien manifiestas el futuro es difícilmente predecible, aunque si lo pensamos desde ahora podremos lograr un destino mejor. Por lo pronto, todos deberíamos incentivar la proliferación de proyectos comunitarios en la Red. De este modo, los temores de Umberto Eco no serán más que una curiosa anécdota.

mmeida octubre 5, 2004 a las 10:24

Pues, Mauricio, en ese sentido estoy completamente de acuerdo contigo. En que lo que Internet ha de ser en el futuro depende de todos. Pero, desde luego, mi visión continúa siendo optimista porque es el hombre el que da ‘carácter’ a la herramienta y yo aún creo profundamente en el hombre., en la humanidad para ser exactos.

La historia nos demuestra que los períodos oscuros han sido siempre superados por la capacidad del ser humano de corregir los desmanes de algunos grupos, colectivos o individuos.

Eco se equivoca porque su planteamiento de apariencia neoluddita esconde una absoluta desconfianza hacia la humanidad, lo cual me parece aún más grave que la simple crítica tecnológica. Esa misma humanidad que ha sabido valorar sus escritos, que desde la misma individualidad de cada lector ha apreciado su aportación cultural y que lo ha hecho millonario comprando sus libros es ahora una horda que, usando Internet como catapulta, puede acabar con la cultura y con quién sabe qué más.

Me parece adecuado el ejemplo del avión. Si lo trasladáramos al pensamiento expresado por el semiólogo, tendríamos que concluir algo así: los aviones comerciales pueden convertirse en el futuro en el arma más mortífera que haya inventado jamás el ser humano. Imagínense 6.000 millones de aviones incrustándose contra torres y edificios.

Simplemente, ridíoulo.

Un saludo.

Mauricio octubre 5, 2004 a las 13:47

El problema, desde la perspectiva de Umberto Eco, no serían los seis mil millones de aviones sino los seis mil millones de suicidas. Y aunque dicen que “un pesimista es un optimista bien informado” creo que es mejor optar, como tú haces, por el optimismo. De todas maneras, es innegable que es más fácil ser optimista en España que en Ecuador y que, en este momento, ser ecuatoriano optimista es más posible que ser iraquí, sudanés o ruandés optimista.

Ha sido un diálogo muy interesante. Un saludo desde Quito.

mmeida octubre 5, 2004 a las 14:25

Te podrías sorprender de la cantidad de gente optimista que existe en los países y comunidades más maltratadas. De hecho, son ellos los que hacen posible los cambios. Y no aquellos que se escudan en esta o aquella disquisición teórica para que nada cambie y así mantener sus prerrogativas.

Efectivamente, Eco habla de 6.000 suicicidas… y de sus aviones. Son nada menos que 6.000 enciclopedistas pilotando Internet.

Ha sido un placer charlar contigo.

Un saludo.

Jill Engel octubre 6, 2004 a las 19:59

Estoy sorprendida por la entrevista de Eco, el pensamiento que me ronda y comparto con ustedes es el “peligro” de que las personas seamos responsables de nuestras propias elecciones. Mi enciclopedia personal incluye un montón de temas califiados como “light”, “chatarra”, “basura”, etc que contacto por internet entre otras vías. Asumo mi responsabilidad sobre ello y no confío a ciegas de quienes social, económica y políticamente son reconocidos como posedores de las verdades. ¿para quiénes es peligroso esto?

Encantada de haber encontrado este sitio

mmeida octubre 6, 2004 a las 20:49

Gracias, Jill. Tu comentario es plenamente compartido.

akkeronte diciembre 14, 2004 a las 23:28

He leído toda la obra teórica y filosófica de Eco, y lo conozco bastante bien, como para afirmar que ni es neoluddista, ni es apocalíptico, ni está en contra de la democratización de la información ni nada de eso.

En otro aspecto, no es ningún desconocedor de las tecnologías informáticas, ya que conoce muy bien el álgebra de boole y programó en Fortram cuando apenas las computadoras comenzaban a ser personales y no existía windows. Además, parte importante de su obra se basa en paradigmas que tienen como base a Shanon (teoría de la información) y utiliza mucho los modelos de la cibernética aplicados a las ciencias sociales.

No he leído la entrevista en alemán, ni la he visto completa en español, pero no tengo que hacerlo para darme cuenta que Eco está hablando dentro de un planteamiento hermenéutico.

Para quienes la hermenéutica les sea ajena, les será muy fácil desvirtuar el sentido de lo que dijo en dicha entrevista y malinterpretarlo. Quienes conocemos a Eco, de inmediato identificamos de lo que estaba hablando, ya que es un tema muy usual en él.

Y en verdad es muy simple a lo que él se refería. Por ejemplo ¿no es a partir de los hoaxes que mucha gente cree que en verdad, en tailandia, se sirven y se comen fetos a la carta, que es una comida “tradicional”?

Internet es un medio de comunicación que se agrega a la televisión, radio, etc. Pero no toda la información es confiable, ni debe creerse ciegamente. Lo del asunto del “filtro”, de que si el onomástico de Julio Cesar es más importante que el de su mujer -argumento que ha causado también controversia- realmente es aquello mismo que decía Borges en su cuento de “Funes, el memorioso”, de un hombre que recordaba absolutamente todo, sin olvidar nada, recordaba incluso hasta lo más intracendente, de tal forma, que ante ese exceso, se quedó loco. También hay que saber sintetizar la historia, cosa no fácil.

En alguna de las páginas que retomaban esta noticia, había otra cita, en la cual comparaba Eco la incomunicación que estaba mencinando entre las personas, y decía al periodista algo parecido como “no sería como una guerra entre oriente y occidente, sino entre usted y yo, por ejemplo”.

Y en verdad casi me he encontrado con una guerra en este lugar entre mmeida y Mauricio, o por lo menos, algunas “practicas de guerrilla” entre los exponentes, ya que después de todo, la guerra no es tan en serio.

Lo que sí veo en mmeida, es que en verdad, se siente muy agredido en lo personal, como si lo hubieran insultado. Creo que una declaración sacada de su contexto, hecha en otro idioma y mal traducida, pésimamente interpretada después, luego contruida de manera amarillista y sensacionalista y por último, digerida tal y como a, quien sabe a quien le convenga, digerida como quizo, no merece un espasmo real.

Por último, a mi también me gustaría que internet fuera gratuito, de libre acceso, pero es el gran negocio de quienes poseen las telecomunicaciones, satelites y telefónicas en el mundo, por algo cobran el servicio, así que lo veo lejos, por el momento. Y después de lo de Irak y la reeleción de Bush, también me cuesta creer en el género humano, por lo menos, este sexenio.

Fue un placer charlar con ustedes

mmeida diciembre 15, 2004 a las 00:41

Encantado de saludarte, akkeronte. Tomo muy en consideración tu regañina sobre cómo me puedo molestar por “una declaración sacada de su contexto, hecha en otro idioma y mal traducida, pésimamente interpretada después, luego contruida de manera amarillista y sensacionalista y por último, digerida tal y como a, quien sabe a quien le convenga”.

Sin embargo, así solemos movernos por el mundo: acción-reacción. Y, de cuando en cuando, con algo de reflexión por en medio.

Sólo una cosa: ciertamente Internet es capaz de transmitir hoax, rumores y directamente mentiras. Pero lo es en su calidad de herramienta más de comunicación, no es una cualidad intrínseca o exclusiva de la Red. Por tanto, ese argumento no se le puede aplicar de forma individualizada ni en lo positivo ni en lo negativo. No fue Internet la que conmovió a medio EEUU con una invasión extraterrestre (‘La Guerra de los Mundos’) ni la que generó una auténtica scualofobia en el planeta (‘Tiburón’) ni la que nos convenció de que Milly Vanilly cantaban y todo, ni siquiera la que dio por ganador durante unas horas a John Kerry.

Aún espero que Eco se aclare, con hermenéutica o sin ella, y nos aclare atodo qué quiere decir. En concreto, qué teme de Internet que no haya podido temer antes de la radio, de la prensa, del cine, de la televisión, de la imprenta, del teléfono móvil o de l walki talkie.

Un saludo y bienvenido a Mangas Verdes.

David Aguilar enero 20, 2009 a las 21:55

Yo estoy de acuerdo con mmeida. Es absurdo pensar que internet sea desconsideradamente peligroso para la comunicación. Lo es como lo han sido todos los medios a su nivel, y es obvio que la humanidad está cambiando aceleradamente. Para mí es una maravilla conectarme y saber que en la red me puedo topar con el infierno y la gloria, como en la vida misma.

Una de las observaciones que me parecieron más interesantes de mmeida es que es muy extraño que Eco desconfíe de la naturaleza de la humanidad por sobreponer su inteligencia y su necesidad de comunicación como perfectamente ha sido demostrado con “adversidades” novedosas en la historia. Tal vez el semiólogo esté en el fondo preocupado por sus intereses personales con respecto a su lugar en la historia como intelectual y sencillamente sienta temor por la enorme libertad de expresión, ya que ésta quizá dificulte un poco en autores del momento una clara y maracada posición, como la que tuvieron autores del siglo XX , perdón por el atrevimiento.

Internet es la manifestación comunista más grande que ha tenido la humanidad.

Un saludo a todos los visitantes.

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