Sencillamente decepcionante la jornada de libre acceso que nos ofreció ayer elpais.es para conmemorar el número 10.000 de su edición en papel. Decepcionante por varios motivos. El principal, que por mucho que me esforcé no logré encontrar algún contenido claramente diferenciado de los que aparecen en el resto de periódicos y ediciones digitales en abierto. Segundo, por la falta de reflejos de la Dirección, que bien podría haber reservado algún bombazo informativo o algún regalo en formato gráfico o documental para obsequiar y encandilar a la audiencia en tan señalado día (y de paso, convencernos de la rentabilidad de apostar por su propuesta). Tercero, por los problemas detectados en su servidor, que en momentos puntuales y servicios concretos (lo cuentan en Atalaya) hacía prácticamente imposible la navegación. Cuarto, por la restricción en las descargas de PDF.

Y quinto: que, a pesar de lo expuesto anteriormente, resulta evidente que la plataforma está bastante curradita, dispone de una interface agradable, cuenta con contenidos de interés y secciones de documentación bien desarrolladas. Es decir, que es un medio que podría competir directamente por el liderato de audiencia en el tejido mediático de la Red, siepre y cuando, claro está, se decidiera por la emisión en abierto, aunque eso quizá sería pedirle demasiado al presunto y supuesto neopro(gre) Polanco y sus Waylers. Un día de puertas abiertas (como ellos decidieron llamarlo) da para muy poco, para casi nada. Quizá para captar 100 o 200 suscriptores más, pero desde luego no para convencernos de que las opciones de pago por visión sean el futuro de la información de calidad en Internet. Por no hablar de la televisión.

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