La población del note de la isla de Tenerife, en al archipiélago canario, se despertó hoy sobresaltada por una columna de humo que ascendía desde el cráter del Teide. Varios amigos de esa zona me han llamado durante la mañana, y algunos incluso han decidido abandonar sus casas y dirigirse a la zona sur de la isla. El revuelo es general, e incluso me comentan que se han suspendido las clases en varios colegios.

Sin embargo, he contrastado la información con el Plan de Actuación Coordinada de Protección Civil del Cabildo y desde allí aseguran que se trata de algún tipo de fenómeno meteorológico, ya que los sitemas de detección de fenómenos sísmicos o geoquímicos no han registrado nada “anormal”. De lo que se deduce que, en principio y según las fuentes señaladas, parece que todo se quedará en un susto.

Tenerife en particular, y Canarias en general, llevan viviendo unos meses bajo la sucesión de fenómenos sísmicos de menor o mayor intensidad que varios científicos relacionan directamente con una posible erupción del Teide o con el nacimiento de un nuevo volcán. Las autoridades mantienen la alerta amarilla desde mayo “a la espera de que los indicadores se estabilicen”.

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