
Moonshadow lo puede decir más alto pero no más claro: Notre Films, la distribuidora en España del documental Super size me, en el que se muestran los desastrosos resultados que para la salud humana puede acarrear una alimentación basada en comida-basura (ya sabes de qué te hablo), denuncia las presiones de la multinacional McDonald’s para que el anuncio publicitario de la cinta no pueda emitirse en las cadenas de televisión españolas.
Era algo de lo que ya había advertido con anterioridad Morgan Spurlock, el director del documental. En una entrevista concedida al periódico El Mundo, Spurlock afirmaba textualmente que “McDonald’s está amenazando a todos los medios con retirarles la publicidad si hablan de la película”. Desde luego que la multinacional está en todo el derecho de defender sus intereses, pero igual nadie le ha advertido que ésta no es la vía adecuada. Es inmoral, antidemocrática, casi mafiosa y atenta abiertamente contra la libertad de expresión. Otra cosa sería que la reina de las hamburguesas se decidiera a realizar otro documental en el que describiera los maravillosos efectos de sus productos sobre la humanidad. Ahí poco o nada tendríamos que objetar. Aunque nos riéramos mucho.
Puedes ampliar información en Moonshadow y en Pirado IV.
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La empresa tiene el derecho de auspiciar o de dejar de auspiciar a quien quiera: es su dinero. De hecho, lo obtuvo satisfaciendo a millones de clientes, los cuales comieron supersized porque quisieron, no porque alguien les obligó o “manipuló”.
Es un concepto patético para una película. Igual de looser (Con “L” de Leftism) que Bowling for Columbine.
Las hamburguesas no engordan, las armas no matan. La gente engorda al comer mal, la gente mata al utilizar armas. Dejen de buscar chivos expiatorios para nuestro mundo paternalista y estatizado. Somos nosotros los que nos dejamos confiscar la responsabilidad personal: el resultado es peor que la obesidad, es la guerra, la injusticia y la muerte del espíritu humano.
Pero ser de “izquierda” es complaciente, porque se piensa que ser sensible evita las consencuencias de ideas nefastas. Rescatemos al individuo, basta de izquierdismo.
http://www.anti-izquierdismo.info
A mí no me gusta nada el tono manipulador y oportunista del director de Super Sized Me. Con esta película, viene a confirmar lo que todos ya sabíamos: comer en el Mac Donalds no es bueno.
Hablo de oportunismo y manipulación, porque a mi modo de verlo, Morgan Spulock está aprovechando el formato documental (super barato de realizar) que Michael Moore ha rescatado del baúl de los recuerdos para llenarse los bolsillos de dinero.
En cuanto a las amenazas de MacDonald’s a los medios de comunicación, es absolutamente legítimo como Econoclasta indica ahí arriba: es su dinero. Además, a mi me resulta un tanto contradictorio que en una misma publicación, por un lado, pongan a caldo a Mac Donald’s y, por otro, le vendan sus servicios de publicidad.
Vamos a ver, nadie pone en tela de juicio el derecho de cada cual a comer lo que quiera, incluso el derecho a no comer nada. Eso no está en tela de juicio.
Tampoco está en tela de juicio el hecho de que una empresa pueda “auspiciar” a quien mejor le parezca. Es también una potestad legítima.
Pero me sorprenden ambos comentarios por una triple razón:
a) no aplican el mismo rasero al documental: es decir, supongo que también existe el derecho a hacer una película sobre lo que me vanga en gana, y si es mostrando un aspecto perjudicial de la dieta, pues tanto mejor porque se añade una información fundamental de servicio público. En eso estaremos de acuerdo, ¿no? Perfecto, y ya que estamos a favor de los derechos, tampoco me negarán el derecho legítimo que tienen los medios de comunicación a emitir libremente los contenidos que consideren oportunos…
b) y es que nos olvidamos también de la libertad de expresión, que es donde yo pongo el acento de mi post. Una cosa es poner publicidad donde uno quiera (derecho legítimo que, reitero, reconozco) y otra muy distinta es chantajear a los medios de comunicación con ella. Es decir, coartar su libertad para emitir o no emitir determinado programa u ofrecer determinada información. Las empresas de inspiración democrática, las que apuestan por el juego limpio, suelen contrarrestar este tipo de estudios incrementando precisamente su propaganda positiva en los medios de comunicación, no coartándolos.
c) hay un pequeño detalle que igual no ha quedado claro en el post: esto sólo ha ocurrido en España. El documental se ha emitido en varios países occidentales sin que McDonald’s se haya atrevido a tanto. ¿Es que aquí somos más débiles, tontos o corruptos, perdón, quise decir complacientes?
No nos vayamos por los cerros de Úbeda y afrontemos el debate en su auténtica dimensión.
Un saludo.
Mi post en moonshadow también se refiere a la libertad de expresión. Como bien digo en él, me encanta McDonald’s, y como las hamburguesas porque me da la gana, y sé muy bien lo que me acarrea (no en vano soy médico), pero no veo bien que McDonald’s utilice su potencial económico para chantajear a una persona que, a fin de cuentas, lo que está es haciendo uso de su derecho a decir lo que le venga en gana.
Respecto al oportunismo de ese señor, estoy completamente de acuerdo, pero os digo una cosa, he estado en EE.UU. y allí la gente necesita un tío que les recuerde que se están matando comiendo basura.
Que ganas me acaban de entrar de ir a ver la peli… XDDD
Coñe, cita bien.
Lo que pone Moonshadow no tiene que ver con la emisión del documental en la tele, sino con la emisión del anuncio, que es otra cosa. Y se debe más bien a una legislación publicitaria algo absurda, que impide utilizar a otras empresas en los anuncios, más que a la presión de McDonalds (que, dicho sea de paso, no aparece en la nota original).
Daniel, te devuelvo el recado. Lee bien

Alberto A.P., el autor de Moonshadow ya ha pasado por aquí, y en su comentario está completamente de acuerdo en que se trata de un problema de libertad de expresión.
En cuanto a la nota, creo que menciona McDonald’s como cuatro o cinco veces. El director del documental también comenta algo de eso en la entrevista en El Mundo, aunque posiblemente también se cite mal a sí mismo
Sobre la legislación publicitaria, supongo que te refieres a la misma que permite que Don Simón ponga a caldo a Sunny cada vez que le parece. Efectivamente, se trata de la emisión del anuncio y no del documental (lapsus blogae), lo cual me parece aún más grave, ¿adónde el libre mercado? Cielos, esto ya no es lo que era.
Un saludo.
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