Uyuyui mi gato dice...

Soy alérgico a los gatos, y a muchas otras cosas que no vienen al caso, también. Así que echando un vistazo por Libertad Digital me he topado con una noticia que me ha sorprendido sobremanera. La compañía estadounidense Allerca, con sede en California está trabajando en la creación de gatos genéticamente modificados para que no produzcan alergia al ser humano:

“WELCOME TO ALLERCA. ALLERCA is working to produce the world’s first hypoallergenic cats. These cats will allow some of the millions of people allergic to cats to enjoy the love and companionship of a household pet without suffering from allergy symptoms”.

La empresa piensa vender estos animales “a partir de 2007 por 3.500 dólares la unidad en EEUU y unos 10.000 dólares en Japón”. ¿Y por qué los pobres japoneses van a tener que pagar más? Pues, sencillamente, “porque, debido a que se trata de una sociedad muy urbana y de domicilios reducidos, pocos japoneses tienen perros en casa”. Cosas del libre mercado.

Lo cierto es que la noticia me produjo un acceso de alegría inicial y primitiva (los gatos me encantan), pero algo así como al segundo o segundo y medio ya me estaba planteando el eterno debate: ¿Tenemos derecho a manipular otros seres con el único objetivo de satisfacer nuestros deseos o caprichos? Mi respuesta es un NO como una casa. Otra cosa son los usos terapéuticos y aquellos dirigidos a la investigación, siempre y cuando ésta redunde en un beneficio humanamente justificable. Pero, ¿sólo por lucir palmito? ¿Tú cómo lo ves?

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