El periodista en su laberinto

Entre 1.500 y 2.000 cabeceras de distintas publicaciones periódicas españolas, representadas por más de 400 editores, se darán cita los próximos 24 y 25 de febrero en Salamanca en lo que será el I Congreso de Editores de Publicaciones Periódicas, una cita convocada por la Asociación Española de Editores de Publicaciones Periódicas (AEEPP), que cuenta con el apoyo de la Asociación de Prensa Profesional (APP), la de prensa gratuita (AEPG) y varias asociaciones catalanas (ACPC, APPEC y PGC).

El congreso, al que acudirán prestigiosos profesionales y personalidades de distintos países, tiene un claro carácter económico , técnico y corporativo, a tenor de los temas de mayor revelancia que figuran en el programa provisional: asociacionismo, producción editorial, nuevas tecnologías, distribución, medición de difusión, tiradas y audiencias y comercialización; y se desarrollará en cuatro secciones de trabajo : Publicaciones Profesionales, Publicaciones Culturales, Publicaciones Generales y Publicaciones Gratuitas.

Se trata de todo un acontecimiento en el sector de los medios de comunicación españoles en un momento de convulsión propiciado por la irrupción de nuevas plataformas como Internet o la prensa gratuita, ambas con una enorme penetración de audiencia. Se echa en falta, no obstante, al menos en la parte del programa que ha trascendido hasta ahora, la presencia de temas de máxima importancia, actualidad y trascendencia para el sector mediático, tales como la ética periodística, la libertad de opinión e información, la precariedad laboral o la prensa-basura.

No estaría, pues, de más, que los periodistas comenzáramos a plantearnos la posibilidad de convocar un congreso profesional en el que poder cambiar impresiones, discutir lo que haga falta y consensuar esos aspectos olvidados, tan importantes, sin embargo, para el ejercicio de nuestro trabajo, imagen y credibilidad como referentes directos de la sociedad a la que servimos.

Los bloggers no estamos invitados a Salamanca, probablemente por cuestiones de profesionalidad y periodicidad, aunque es muy posible que el fenómeno salga a relucir en alguno de los debates o ponencias. Tendremos que esperar a ese hipotético congreso profesional, o montarnos uno por nuestra cuenta, al menos hasta que las bitácoras comiencen a cotizar en el EGM o en los rigurosos controles de la OJD.

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