Patriot Act

La comunidad blogger estadounidense está en estado de alerta. La ley antiterrorista promovida por George W. Bush tras los atentados del 11-S bordea los límites de la Constitución y de las libertades individuales, con aspectos tan polémicos como las National Security Letters o NSL (Cartas de Seguridad Nacional), que permitirían a las autoridades exigir a los proveedores de internet, compañías de teléfonos y otras empresas información confidencial sobre sus clientes en el marco de sus investigaciones sobre terrorismo, sin aprobación judicial y sin necesidad de demostrar una necesidad imperiosa que justifique el acceso a los documentos.

Estas cartas constituyen la parte esencial de la sección 505 de la Patriot Act, una parte de la ley antiterrorista estadounidense declarada inconstitucional el pasado 28 de septiembre por el juez federal de Nueva York Víctor Marrero en respuesta a una demanda de la Unión Estadounidense de Libertades Civiles (UCLA), que desafió en abril pasado los amplios poderes dados por esa polémica ley al FBI. La sentencia de Marrero, expuesta en más de un centenar de páginas, prohíbe al fiscal general de Estados Unidos, John Ashcroft; el director del FBI, Robert Mueller, y el asesor de esta agencia, Marion Bowman, las tres personas contra las que UCLA presentó originalmente su demanda, emitir las citadas NSL

El temor de los bloggers se deriva de una de las afirmaciones que vierte el juez en sus conclusiones:”El FBI podría también usar las NSL para descubrir la identidad de cualquiera que, a través de weblogs anónimos, sea crítico con el Gobierno”. Y de otro aspecto aún más inquietante, si cabe: las sentencias de los jueces federales pueden ser derogadas por la Corte Suprema, una institución mucho más cercana al entorno gubernamental.

Así, no es de extrañar titulares como The Patriot Act wow applies to blogs too (La ley antiterrotista se aplica ahora también a los blogs) , de Robin Good o consideraciones un tanto más generales como las de Nat Hentoff o las recogidas en la popular bitácora Web Tools Collection: “Si esto es realmente legal, podría significar que cualquier cosa que escribieras en tu blog podría ser utilizada en tu contra, incluso si publicas de forma anónima”.

Lo cierto es que esta batalla que comienza a gestarse en Estados Unidos no debe cogernos por sorpresa. Ya he expresado en más de una ocasión que las virtudes de la blogosfera (diversidad, libertad de publicación, diversificación, expansión…) son también sus pecados. Es imposible que una herramienta tan poderosa, independiente y espontánea pase desapercibida para el poder, ya sea éste político, económico o mediático (o, lo que es más común, la unión de todos ellos), especialmente si dicha herramienta comienza a registrar índices de audiencia comparables a los de cualquier otro medio de comunicación. El ataque tenía que llegar, y parece que ya ha comenzado. Y mucho me temo que España no será una excepción.

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