¿Se puede bloggear bajo los efectos de una gripe de caballo? La respuesta, querido lector, la tiene usted en su pantalla. Si me hubiesen preguntado esta mañana, mi respuesta hubiese sido un no rotundo y nasal, pero ni los virus otoñales han logrado romper el compromiso que mantengo con ustedes semana tras semana. Un buen caldito, un par de Termalgin y algo de cariño son como la fe, que dicen mueve montañas. Que lo disfruten, y espero no contagiarles nada.

Semanalia vol. 9
    Un disco:
    Tubular bells
    Mike Oldfield

    Corría el año 1973 cuando un joven inglés de 17 años irrumpía en el panorama internacional con una propuesta distinta, alejada de las corrientes (mayormente rockeras) del momento, pero sin despreciar sus aportaciones; un sonido nuevo, elegante y sofisticado en el que se mezclaban numerosos conceptos estéticos, entre la tradición y la vanguardia. Con su primer trabajo discográfico, Mike Olfield rompía las listas de éxitos (número 1 en prácticamente todo el planeta) y de ventas (16 millones de copias). Un debut impresionante para una carrera prodigiosa.
    Un libro:
    Yo no tengo la culpa de haber nacido tan sexyYo no tengo la culpa de haber nacido tan sexy
    Eduardo Mendicutti

    Para relajar un poco las tensiones nada mejor que la lectura de un libro en el que hilaridad, reflexión desenfadada y calidad literaria se mezclan para proporcionar lo que todo buen relato debe, entretenimiento. Los ingredientes, un tanto almodovarianos, nos pueden dar una idea de las claves en las que se desarrolla esta historia magistralmente fabulada por el autor: Rebecca de Windsor una bellísima actriz que durante 37 años fue Jesús López Soler, descubre con la edad una cierta necesidad mística que la lleva a emprender el camino de la santidad. Deliciosa y divertida.
    Una película:
    Cadena perpetuaCadena perpetua
    Frank Darabont

    Me encantan estas películas carcelarias en las que al final se impone la justicia y ganan los buenos buenos de verdad. Sobre todo me gustan si van de la mano de un excelente guión (Stephen King), interpretaciones tan impresionantes comos las de Morgan Freeman y Tim Robbins, y una dirección impecable. Un filme que se encuentra ya por derecho propio entre los mejores del género, junto a Papillon o El hombre de Alcatraz. Imprescindible para coleccionistas.

    Una bitácora:
    Afriblog
    Afriblog
    tazon.org

    Todo África en una bitácora. Los autores de la página mantienen una actualización constante con las noticias más destacadas del continente, con especial atención a los conflictos bélicos y a las novedades de corte político, aportando además numerosos documentos y enlaces en los posts. Un buen referente para mantenerse al día de los hechos y sucesos más relevantes de cada uno de los países que componen esta efervescente zona del planeta.

    Un personaje:
    Francisco PaesaFrancisco Paesa
    Un muerto muy vivo

    Un personaje, en el más pintoresco sentido de la palabra, cuyo último gran montaje, fingir su propia muerte, fue desmontado por el periódico El Mundo a principios de semana. El hombre de las mil caras, todas ellas bastante duras por cierto, y de las mil conspiraciones no sólo no está muerto ni incinerado, sino que disfruta de una cómoda vida y de los cientos de millones que obtuvo por la entrega de Roldán en vaya usted a saber qué parte. Porque el lunes se sabía que andaba por Luxemburgo, pero ya el martes ni eso.
    Un artículo:
    Jean Bedel
    Pastelitos y chucherías retro
    Jean Bedel

    Que Jean Bedel se ha convertido en mi autor de bitácoras personales preferido es casi tan cierto como que en este artículo de La Belleza del Desencanto que hoy les recomiendo ha rozado la perfección repostera. Jean repasa con profusión y gula la historia de los dulces patrios o importados-patrios, recordándose y recordándonos a todos las golosinas con las que crecimos hasta ser lo que hoy día somos, que cada cual sabrá a lo que me refiero. Exquisito en todos los sentidos este divertido, etnográfico y entrañable post, que ya guardo en una de esas cajitas de galletas de lata, de las de antes, como una chuchería, literaria eso sí, más.

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