Hay una diferencia

José Luis Rodríguez Zapatero: “Es muy curiosa la vida. Yo tengo dos hijas, una de diez años y otra, de ocho. La mayor vio Bambi unas 500 veces, y yo con ella. ¿Y cómo termina Bambi? Se convierte en el rey de la selva… pero la gente sólo ha visto la parte sentimental”.

¿Pero es que este hombre no sabe distinguir un bosque de una selva? ¿Un ciervo de un león? ¿Dijo Bambi cuando quiso decir Simba? Si con ver las películas una sola vez cualquiera con menos talante ya se hace una idea. Al final, Bambi acaba muy mono y con cuernos, pero herbívoro perdido y temeroso de la ira del lobo (pongamos Bush). La fantasía tiene un límite: ni Peter Pan era un ratón ni Blancanieves lucía cola de Sirenita. Aznar en ansar y Zapatero, Bambi, que no Geppetto. Dejemos las cosas como están en esta fauna ibérica de cartoon piedra. Y esas pobres niñas, ¿cómo se lo van a explicar ahora a sus amiguitas?

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