Valgan estas líneas a modo de felicitación a mi amigo Federico J. Silva por ese andar con tanto de todo después de andar con tanto de nada. Valga porque lo vale, y porque si bien ganar dos premios en un mes, así sean el nativo Tomás Morales o el criollo Dulce María Loynaz, dan para mucho en lo lírico y en lo euro, no da para menos la placentera constatación de verte con la sonrisa puesta cada mañana.

Se me antoja que Este hombre que está junto a ti al borde extático del precipicio no es otro que tú mismo henchido de ti, flipando digamos en el éxtasis mismo del alba. Maldigo pues la noche aquella, pero muy sobre todo, y también, maldigo que no tengas una mínima cutre página web hacia la que enlazarte. Que esto es un blog, amigo, y ya veo alguno que me mira con mala cara.

Felicidades.

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