Impresionante este invento de un grupo de investigadores de la Universidad de Warwick (Reino Unido). Han diseñado una carcasa biodegradable para telefónos móviles que, una vez desechada, actúa como abono. Los inventores han incluido una ventanita en la carcasa en la que se introduce la semilla de una flor. Una vez reciclada, la flor germina.

La carcasa ha sido diseñada por el equipo de la citada universidad, capitaneado por Kerry Kirwan, en colaboración con la empresa especializada en materiales de alta tecnología, PVAXX Research and Development, y el fabricante Motorola. El experimento se ha desarrollado usando semillas de girasol.

Ahora sólo falta que inventen chips, circuitos, antenas y cables biodegradables. Una vez dado este paso, no creo que resulte demasiado difícil. Se daría un salto culitativo en esta dura batalla por el desarrollo sostenible.

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