Volcán de Cumbre Vieja, en La Palma

El terrible maremoto que devastó el sureste asiático el pasado 26 de diciembre está generando todo tipo de noticias y especulaciones dentro y fuera del ámbito científico. Desde la implicación de la actividad humana en el origen del seísmo hasta las posibles repercusiones de la tragedia para el futuro del planeta. Una de las teorías más pintorescas, temibles y discutidas es la defendida por Bill McGuire, del Centro de Investigaciones de Peligros Benfield, en Gran Bretaña, quien predice que el derrumbe del volcán Cumbre Vieja, en la isla canaria de La Palma, originará un megatsunami de tal envergadura que inundaría la costa este de EEUU y afectaría, en mayor o menor proporción, a España, Portugal, Gran Bretaña, Francia, Brasil, el Caribe y África Occidental.

Según McGuire,

“Todo empezaría en las entrañas del volcán de Cumbre Vieja, el más activo del archipiélago.

Una potencial erupción podría desplazar las rocas que sostienen intacta a esta montaña de fuego, y hacer caer, parcial o totalmente, el resto de la ladera (un trozo de roca de 500 kilómetros cúbicos) a las agitadas aguas del Atlántico.

Y de esa manera comenzaría a escribirse el génesis del apocalipsis para la isla de La Palma.

La secuencia de la hipotética catástrofe, cuya primera versión gráfica fue publicada en septiembre de 2001 en un artículo de la revista Geophysical Research Letters, permitía ver cómo la masa rocosa, de caer en su totalidad, produciría con su violenta inmersión una serie de tsunamis (olas gigantescas de entre 100 y 900 metros de altura) que arrasarían, a velocidades de hasta 700 km/h, con todo lo que hallaran a su paso.

El escenario que describe McGuire podría incluso superar al de estos días en Asia. «Si se desprendiera la totalidad de la ladera occidental del volcán de Cumbre Vieja, las olas podrían superar en 100 metros de altura, cerca de las Canarias, a las provocadas por el maremoto en el Indico. Y casi en 20 metros a las que alcanzarían las costas de América del Norte. Esto significa que los tsunamis serían, respectivamente, entre 10 y 20 veces más elevados que los que han azotado Asia»”.

(Crónica-El Mundo)

La dimensión de la desgracia asiática ha llevado al primer plano de la actualidad las tesis de McGuire y son numerosos los medios que estos días se hacen eco de la noticia. La agencia Reuters acaba de distribuir hace pocas horas un teletipo en el que se pone especial incidencia en los efectos que el hipotético maremoto canario tendría en tierras estadounidenses. Incluso he encontrado un foro en inglés dedicado a esto.

Sin embargo, las predicciones de McGuire no gozan de la aceptación del mundo científico y, especialmente de los sismólogos y expertos es tsunamis, muchos de los cuales las consideran “una campaña del miedo” o “tremendamente exageradas”. Es el caso del vulcanólogo Juan Carlos Carracedo, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de Canarias; de Russell Wynn y Doug Masson, científicos del Centro de Oceanografía de la Universidad de Southampton; de la Sociedad Tsunami, una asociación internacional de expertos; o de Charles Mader, editor de la publicación Science of Tsunami Hazards (Ciencia del Peligro del Tsunami), que rebaten con distintos argumentos la línea defendida por McGuire:

– Carracedo:

“Nadie puede jugar con las fechas de una hipotética catástrofe. Y menos aún cuando se habla de la aparición de tsunamis tras la caída al mar de una parte del volcán de Cumbre Vieja. No podemos saber cómo va evolucionar esta montaña. Es muy probable, según nuestros estudios, que lo haga hacia configuraciones estables. En este caso, no habría problemas. Pero aún poniéndonos en el peor de los escenarios, que el volcán empezara a romperse de forma preocupante, el proceso duraría miles o centenares de miles de años. Estamos hablando de un tiempo geológico admitido por todos los científicos serios, y no del que habla McGuire”.

– Wynn y Masson:

“El escenario de megatsunamis responde a un caso extremo e hipotético, y está basado en modelos de ordenador especulativos sobre el movimiento de la falla y la generación de tsunamis. No trabaja con depósitos reales de material, como lo hacemos nosotros. Las Canarias son archipiélagos volcánicos que se colapsan en intervalos regulares según los tiempos geológicos. Es importante recordar que en los últimos 200.000 años sólo ha habido dos desplazamientos en los flancos de estas islas”.

– Sociedad Tsunami:

“Cumbre Vieja no se desplomaría en un solo bloque, y la ola que se generaría sería mucho menor. Estamos hablando de miles de años en el futuro. Cualquier cosa podría pasar. También podría caer un asteroide sobre la Tierra”.

– Mader:

“Incluso en caso de un enorme desplazamiento en La Palma, el tsunami que alcance Norteamérica no tendría más de 1 metro de alto”.

En cualquier caso, McGuire reconoce que su teoría es sólo “una posibilidad” y es incapaz de precisar el momento en que tal acontecimiento ocurriría (“pueden pasar 20 o 200 años”, aventura).

Una predicción catastrofista para un escenario de ciencia-ficción.

Enlaces relacionados:

Tsunami y prospecciones petrolíferas: una teoría inquietante.

Tsunami asiático: más sobre el ‘factor humano’.

Share