¡Socorro!

Las modas cambian, y en los nombres esto se nota una barbaridad. Salvada la época franquista en que imperaba el santoral, en Canarias, por ejemplo, hubo un tiempo en que todo el mundo tiraba de la onomástica guanche a la hora de poner nombre a sus hijos. También se recordará en toda España la tendencia de registrar a las criaturas tal que los protagonistas de este o aquel culebrón. Lo mismo con estrellas de cine y cracks del fútbol mundial. Son desmanes compulsivos que siempre acaban pasando factura y provocando más de un disgusto familiar. Es lo que tienen la pasión, el glamour, la tontuna snob y el mal gusto cuando se combinan de forma tan explosiva.

Ahora tocan Internet y la informática. En un artículo anterior hablaba de los casos de Zhao.com y @ en China o el de Patricia v.2.0. Lo último es la ocurrencia de una pareja rumana que ha nominado a su hijo Yahoo por el simple hecho de que fue en la sección de citas de ese portal donde se conocieron, como si la criatura tuviese responsabilidad alguna en tal suceso. Tan romántico como demencial. Supongo que es algo a lo que tendremos que irnos acostumbrando: Microsoft Gómez, Adobe del Rosario, José Luis Beta Ramírez, Lara Illustrator Peña, ADSL Cantalapiedra, MSN Cabrera, Jordi Messenger Ferrater… Es posible e incluso probable. Pero, vamos, que Windows, Apple, Winamp o Yahoo Almeida… me da a mí que va ser que no.

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