Blogger, periodista

Se recomienda leer primero la actualización añadida al final del post:

Parece evidente que la prensa, y especialmente los diarios gratuitos (que son los que han dado el paso), han entendido mal o no han entendido en absoluto algunos de los conceptos de vanguardia surgidos y desarrollados en la Red y que, en un alarde de valentía o experimentación, han decidido incorporar a sus medios. O eso o algo peor. Se me ocurre algo así como la perversión consciente de dichos conceptos en aras de una calculada estrategia de promoción, la venta del sucedáneo con denominación de origen. Es decir, la rentabilización de un éxito ajeno aún a costa de desvirtuarlo. Una vulgar manipulación, vamos. Me refiero en concreto a las bitácoras del diario Qué! y a la Creative Commons de 20 Minutos.

Como quiera que me sitúo en el primero de los dos supuestos, doy por hecho que existe un malentendido: los responsables de Qué! no están al día en esto de la blogocosa y los de 20 Minutos puede que menos en lo del copyleft. A priori, ambas iniciativas gozaron de una amplia aceptación, tanto en cuanto parecían representar un puente entre círculos tan distantes y tan condenados a entenderse como los medios profesionales y las bitácoras. Un avance hacia el periodismo ciudadano o periodismo 3.0, según término acuñado por Juan Varela.

Sin embargo, el chasco ha sido de los grandes. Las restricciones impuestas por unos y otros han sido tales que sus iniciativas han quedado reducidas a meras fachadas sin contenido ni credibilidad. Los blogs de Qué! se quedaron en simples cartas al director albergadas en páginas web y la Creative Commons de 20 Minutos en una suerte de copyright vergonzante revestido de intento de copyleft. En el primer caso, la exigencia de identificación, la censura previa y la supresión de posts van directamente en contra de la filosofía del blogger que, más allá de su postulado formal (artículos que se publican en orden cronológico, abiertos a comentarios y bla bla bla), toma como principal referencia la completa libertad (y responsabilidad) del autor para llevar a cabo su ejercicio de opinión. En el segundo, la adición de condiciones y casos particulares a la licencia CC supone quebrantar precisamente la idea para la que fue concebida.
Se recomienda leer antes la actualización al final del post:

Desde la blogosfera hemos sido igual de apasionados a la hora de aplaudir las iniciativas como al denunciar sus carencias. Manteniéndonos en el primero de los supuestos, reiteramos desde aquí la invitación lanzada desde otras bitácoras para un replanteamiento de los proyectos, en la convicción de que ambas iniciativas, desarrolladas en su plenitud, supondrían un hito en la historia del periodismo, un paso decidido hacia esa nueva plataforma de comunicación que propugnamos. Para eso, desde luego, hacen falta altas dosis de valor y decisión. Para el paripé, algo menos, la verdad.

Planteamientos como el de Periodista Digital y Wanadoo (referenciando a la blogosfera) o los de elmundo.es y Libertad Digital (asumiendo el weblog como una sección más) nos parecen más coherentes e interesantes. Útiles.

No llamemos blog a la tribuna libre ni copyleft a una rama del copyright, por muchos lectores o glamour que eso nos pueda dar (al menos, durante un tiempo). Si se está en la línea de innovar y avanzar, sobran los corsés. A ambos diarios hay que reconocerles el mérito de haber iniciado siquiera tímidamente el acercamiento. Ahora sólo falta tomárselo en serio de una vez.

Actualización (27 ene-15.54 h): Tras un apasionado debate en este post y en otros foros de opinión, y tras conocer algunos aspectos que fracamente ignoraba, debo dejar constancia de que mis críticas hacia el copyleft de 20 Minutos carecen de base alguna. Entono, pues, el mea culpa y dejo aquí constancia de ello. Me ha parecido adecuado no eliminar nada del post, para que todos conozcan cómo se ha desarrollado el debate y puedan acceder al error de bulto vertido en mi exposición: las licencias CC son perfectamente modificables y adaptables a las necesidades e intereses del autor. Algo tan obvio se me perdió en el frío de la madrugada, lo cual me invita a tomar en consideración el no postear según a qué horas.

Mis disculpas a todos los que se hayan podido sentir molestados u ofendidos por mi exposición, y especialmente a los responsables y equipo de 20 Minutos. Gracias a Xb y a Nacho por trasladar al post sus argumentos, y al resto por hacer lo mismo en otro lado.

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