La paz...

Quedeme estupefacto aquesta mañana al escuchar desde mi morada la sucesión de melodías y versos pluripatrióticos de lo que parecía convención de Naciones Unidas o solemne ceremonia de inauguración olímpica o mundialfutbolera. Asomeme al balcón, logrando discernir que tales efluvios de la nacionalidad internacional toda ella no tenían origen en manifestación militar, institucional o deportiva alguna, sino que provenían más bien de la generosa amplitud decibélica de unos altavoces instalados en el patio del colegio que hay frente a mi casa.

Allí los colegiales entonaban, divididos en grupos para la ocasión, los himnos nacionales de la práctica totalidad del globo (debidamente traducidos al español) en apasionada celebración del Día Escolar por la Paz. Y pregunteme en ese preciso instante qué tiene que ver la expresión patriótica con la paz, y si no son conceptos antagónicos o, cuanto menos, distantes. Pregunteme tal y pregunteme también en qué estarían pensando los profesores responsables del desfile, que uno sabe que la profesión está muy malita, pero que hoy en día hay remedio para casi todo.

Basta echar un vistazo rápido al texto de dichas composiciones líricas para caer uno en la cuenta de que, salvo honrosas excepciones, allí se habla de todo meno de paz, o en el mejor de los casos de una paz muy sui generis que siempre tiene algo que ver con acabar de una vez con el vecino usurpador. Diganme si expresiones del tipo somos los mejores, venceremos, nuestra sangre derramada, nuestra raza se impondrá, los guerreros de la patria, las fronteras de la patria… (eludo citas concretas para evitar ofensas no pretendidas e innecesarias) son de recibo en un acto de tales características y qué tipo de paz vendemos a nuestros niños.

Eso sí, la parada infantil muy bonita, mucho calor y mucho color. Como Dios manda.

Alcanzar la paz a través de la exaltación patriótica me parece un mal lema, siendo como ha sido precisamente la exaltación patriótica el principal enemigo histórico de la paz.

Y alternativas, haberlas, haylas.

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