Dando y dando

Teoría: excelente artículo de José Cervera en su Retiario particular, deshaciendo el mito (¿dogma interesado?) de que la mal llamada piratería, es decir el trasiego de música a través de las redes de descarga P2P, supone un golpe mortal a la supervivencia de los músicos. En su línea habitual de opinión debidamente documentada, Cervera nos acerca datos del informe Artists’ earnings and copyright: A review of British and German music industry data in the context of digital technologies (Ingresos de los artistas y ‘copyright’; una revisión de datos de las industrias musicales alemana y británica en el contexto de las nuevas tecnologías), elaborado por Martin Kretschmer y publicado en la revista electrónica First Monday. Conclusión: que, al menos en Alemania y Gran Bretaña, los músicos no sólo no se mueren de hambre por culpa de la piratería, sino que ésta colabora decididamente en la promoción de aquéllos y ayuda a llenar los conciertos que son, como bien sabe todo el que se haya dedicado alguna vez a esto de la trova, los que realmente aportan algo de dinero al artista.

En este sentido, como bien recuerda Cervera, el estudio viene a dar la razón a todos los creadores que venimos defendiendo la libre circulación de nuestras obras y se la quita a la elite privilegiada, las sociedades de gestión de copyright y las grandes compañías discográficas (sin olvidarnos de algún que otro gobierno), filosofía perfectamente reflejada en el famoso artículo Por favor, pirateen mis canciones, de Nacho Escolar y que yo también he tenido la satisfacción de defender en algún que otro debate en esta misma bitácora (y allí donde ha sido preciso, todo hay que decirlo, pues no faltaría más).

Práctica: como tampoco es cuestión de esperar a que los grandes interesados en mantener el estado actual de las cosas y en reprimir a todo el que ose contradecirlos se caigan de la higuera, lo cual no parece que vaya a ocurrir de un momento a otro, van surgiendo en la Red iniciativas que invitan al tránsito, al cambio tranquilo, que diría alguna ahora desconocida ministra del Mester de Progresía. Ya hemos comentado en alguna ocasión el acierto de musicalibre.info, un sitio donde los creadores ponen a disposición del público su obra sin más restricción que el reconocimiento de su autoría. Ahora le toca el turno a MP3tunes, una tienda de música online que se diferencia del resto de las de su estilo en que sus descargas no están regidas por la famosa administración de derechos digitales (DRM), que impide que la canción adquirida pueda ser copiada. En esta web eres libre de bajarte la música (88 dólares el corte y 8,88 dólares el CD) y hacer con ella lo que te venga en gana. Es decir, que al cobrarte por la canción te reconocen como comprador y no como un simple arrendatario. Venden, no alquilan. Que es lo que, en justicia, tendría siempre que ser.

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