En boca cerrada...

La Asociación de Moscas Cojoneras (la Asmoco de toda la vida), que aglutina a algo más de mil millones de individuos alados, ha elevado una protesta formal contra la empresa que comercializa Fly Catcher, un artilugio de última generación que, simulando una planta carnívora, se dedica a la caza y defunción de cuanta mosca se ponga a su alcance. La fórmula es sencilla, elegante e inocua (y sádica, según un representante de los dípteros): Fly Catcher viene provisto de una sustancia que atrae a los insectos, que acuden incautos y hambrientos a la boca del lobo; una vez dentro, dos sensores se encargan de comunicarle al engendro que haría bien en cerrar sus fauces, algo que se produce al instante y de forma violenta, acabando en un plis plas con las andanzas del ingenuo animalillo. Para avisar a su dueño de lo bien que hace su trabajo (y para faldar un tanto, para qué vamos a negarlo), el remedo de flor eléctrica emite un sonoro eructo (Burp, según reza en el manual) cada vez que se cobra una pieza.

Los creadores afirman que el producto no es tóxico y que es seguro para los niños, aunque recomiendan que los padres vigilen de cerca a los menores de 13 años (por si las moscas, supongo). Funciona con tres baterías AAA, aunque también puedes adquirir una batería especial adicional, y su altura no sobrepasa los 21 centímetros.

El pack con batería cuesta 19,95 dólares. La batería sola, 1,95 dólares. Las moscas te salen gratis.

Todo parece indicar que el aparato es cien por cien efectivo: mil millones de moscas no pueden estar equivocadas.

Vía Boing Boing.

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