No es un globo, pero vaya

Steve Fossett lo ha conseguido: dar la vuelta al mundo en solitario, sin escalas y sin repostar. El protagonismo de la hazaña se comparte entre el aventurero y multimillonario estadounidense y su Virgin Atlantic GlobalFlyer, un ala volante de 35 metros con tres secciones transversales que resulta todo un dechado de alta tecnología areodinámica. Un placer y una proeza al alcance de muy pocos. Un lujo, vamos, en todos los sentidos de la palabra.

Puedes leer más en la página oficial de Fossett, en la de la compañía fabricante de la aeronave y en prácticamente todos los medios escritos del planeta.

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