Parece generalmente aceptado el dicho de que la música amansa las fieras. ¿Y qué entendemos por fieras? Generalmente también, al menos en el contexto de la sentencia, cualquier animal distinto del ser humano. ¿Pero qué ocurre cuando es el ser irracional el que produce esa sucesión de sonidos y silencios que caracterizan a toda pieza musical?, pues que inmediatamente los papeles se intercambian: lo animales pasan a convertirse en unos Mike Olfield cualquiera y el género humano, en cobras danzarinas o monos hipnotizados. Ahí es nada.

Valga esta prescindible y desafortunada introducción para presentar dos inventos (sí, vale, el ser humano está detrás de todos ellos) en los que vulgares animalillos se convierten en piezas fundamentales de instrumentos de última generación: el secuenciador-hamster y el sintetizador-lombriz.

Mikes Hamsters

El primero de estos experimentos es obra de Levy Lorenzo, percusionista de la banda The Teapot Dome Orchestra, quien en un arrebato de sostenibilidad decidió crear un secuenciador midi controlado por hamsters (y lo hizo). El instrumento tiene una polifonía de tres notas, donde cada canal es controlado por dos roedores, más uno para la melodía y otro para el ritmo. La cosa suena así (MP3).

Mikes Lombriz

El otro hito del luthierismo posmoderno se debe a la imaginación de Pete Blasser, quien ha construido un sintetizador controlado por lombrices vivas. El engendro, al que su creador ha denominado Din Datin Dudero (podría haber sido peor), va modificando los sonidos según van los bichos rozándose con las clavijas que componen el patchbay. Lo más grave del caso es que Blasser está convencido de que las lombrices disfrutan con esto:

“The worms seem to like being electrically stimulated… With the din datin dudero, we can induce all sorts of new sensations in the worms – new waveshapes at new and unfelt speeds… They squirm into action as all the nodes are stimulating them and they crawl around touching thiings together and making it go crazy.”

Sólo una duda, ¿hago trackback de este artículo a la MTV o al National Geographic ?

Vía Boing Boing.

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