Dan Gillmor se suma a los actos conmemorativos del 11-M con la publicación del borrador de una serie de principios básicos y sugerencias sobre el papel de Internet en la lucha contra el terrorismo. El documento dispone de un wiki abierto a la participación colectiva para su redacción final y va dirigido, en esta primera publicación, a los participantes en la Cumbre Internacional sobre Democracia, Terrorismo y Seguridad que se celebra en Madrid.

A continuación, detallo en traducción libre el contenido del documento publicado en la bitácora Dan Gillmor on Grassroots Journalism, Etc.

La infraestructura de la democracia y el refuerzo de una Internet abierta para un mundo más seguro (11 de marzo de 2005)

I. Internet es una herramienta de la sociedad democrática del siglo XXI, porque los valores principales de Internet y democracia están estrechamente relacionados.

1. Internet se basa, fundamentalmente, en la franqueza, la participación y la libertad de expresión en todos los ámbitos (aumento de la diversidad y alcance de información e ideas).
2. Internet permite a la gente comunicarse y colaborar por encima de ideologías y fronteras.
3. Internet une familias y culturas en la distancia; esto conecta a la gente, ayudándola a formar sociedades civiles.
4. Internet puede promover el desarrollo económico poniendo en contacto a las personas con la información y los mercados.
5. Internet acerca las nuevas ideas y opiniones a aquellos que están aislados o bajo la amenaza de la represión política.
6. Internet no está ni por encima ni por debajo de la Ley. Los mismos principios legales que se aplican al mundo real también se aplican a las actividades que se llevan a cabo a través de la Red.

II. Los sistemas descentralizados (el poder de muchos) pueden ser eficaces para combatir a los enemigos descentralizados.

1. Las redes terroristas se caracterizan por su descentralización y su gran distribución. Un esfuerzo centralizado no puede por sí mismo luchar con eficacia contra el terrorismo.
2. El terrorismo es un problema mundial. Internet conecta al mundo. Una ciudadanía unida (conectada) es la mejor defensa contra la propaganda terrorista.
3. Como se pudo ver en la tragedia del 11 de marzo, la respuesta fue rápida y espontánea porque los ciudadanos fueron capaces de usar Internet para organizarse.
4. Como se pudo ver también a través del universo de distribución de los weblogs y otros medios de comunicación de carácter ciudadano, la verdad se manifiesta mejor en la conversación abierta y en el contraste de opiniones divergentes.

III. La mejor respuesta a los abusos contra la franqueza es más franqueza.

1. Los ambientes abiertos y transparentes son más seguros y más estables que los cerrados y opacos.
2. Dado que los servicios de Internet pueden ser interrumpidos, la Red como sistema global es en última instancia poderosamente resistente a los ataques, aun a los más sofisticados y extensamente distribuidos.
3. La capacidad de conexión que ofrece Internet (“ la gente que habla con la gente”) merma las perspectivas de ese panorama de desunión que el terrorismo trata de crear.
4. La franqueza de la Red puede ser explotada por los terroristas, pero al igual que en los sistemas democráticos, esta misma franqueza reduce al mínimo la expansión del ideario terrorista y permite respuestas eficaces al terrorismo.


IV. La regulación mal entendida de Internet en las democracias establecidas podría amenazar el desarrollo de democracias emergentes.

1. El terrorismo no puede destruir Internet, pero la legislación demasiado celosa como respuesta al terrorismo sí podría. Los gobiernos deberían ejecutar sus acciones legislativas sobre la Red con una precaución extraordinaria.
2. Algunas iniciativas de gobierno que parecen razonables de hecho violan los principios básicos que han hecho de Internet un éxito.
3. Por ejemplo, varios sectores han pedido el fin del anonimato. Esta medida muy improbablemente pararía a los terroristas decididos, pero tendría un efecto glacial sobre la actividad política y reduciría la libertad y la transparencia. La restricción del anonimato supondría una avalancha de consecuencias no previstas que harían daño a la libertad de expresión, sobre todo en aquellos países en transición hacia un sistema democrático.


V. Como conclusión, urgimos a los reunidos en Madrid a:

1. Abrazar la Internet abierta como una herramienta para la democracia de siglo XXI, y como instrumento crítico en la lucha contra el terrorismo.
2. Reconocer su valor como infraestructura de comunicaciones crítica, invirtiendo dinero para reforzarla contra los ataques y para subsanar los daños causados.
3. Trabajar para facilitar que todos podamos acceder a la Red.
4. Proteger el discurso libre y la asociación, manteniendo la posibilidad de las comunicaciones anónimas.
5. Oponerse y luchar contra las tentativas de un gobierno internacional de Internet: esto puede acarrear consecuencias no deseadas, además de violar la naturaleza democrática de la Red”.

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