El mundo científico sostenía hasta ahora que las grandes catástrofes naturales, y especialmente aquellas que dieron lugar a las grandes extinciones, carecían de una pauta temporal obvia, es decir que no respondían a patrón alguno y, por tanto, eran imprevisibles. Ahora, un estudio de Robert Rhode y Richard Muller, físicos del Laboratorio Lawrence Berkeley de la Universidad de California, demuestra que existe pauta y que esa pauta contempla un ciclo de 62 millones de años entre hecatombes. La próxima llegará en cinco millones de años, si el ser humano no lo consigue antes, claro está.

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