Fraila copyleft

Si buscan una frase memorable, ahí va ésta: “Antes de cocinera, fui fraila”. Sí, no han leído mal, no hay errata ni manipulación. Es tal cual, y se debe a la ministra Carmen Calvo, la de Cultura, sí. La del canon, la LSSI y la brigada antipiratería.

A veces, uno se empeña en considerar el español la única lengua eficaz para comunicarse con otros españoles o hispanoparlantes en general. Por eso, muchas veces, uno no alcanza a transmitir su mensaje y se ve perdido en la inmensidad, solo entre la multitud, incomprendido, incomunidado. El español, como bien ha demostrado la ministra en esta sencilla, pero densa frase, no es más que una opción. Una posibilidad que uno debe dejar de lado si realmente quiere establecer un diálogo mínimamente coherente y hacerse entender por aquellos que, siendo frailas antes que cocineras, han elegido libremente la vía de la personalización idiomática.

Así entiende uno que los poderosos argumentos, las miles de voces, la contundencia estadística y el marco legal que ampara el derecho a la copia privada, la justa relación vendedor-consumidor, las ventajas del copyleft, el derecho al anonimato, la libre disposición del acervo cultural o el desarrollo mismo de la sociedad sean para los insumisos de la lengua meros sonidos ininteligibles en el amplio espectro de la comunicación.

Aquellos que no hemos podido disfrutar de esa fértil escolanía que da la condición de fraila erramos al empeñarnos en reiterar una y otra vez desde asociaciones, periódicos, programas de televisión, tertulias radiofónicas, congresos, bitácoras… que no se le pueden pone puertas al ampo del desarrollo tecnológico, que la Inquisición queda ya muy atrás y que las cruzadas nunca han sido bonitas ni justas ni prudentes, así sean las sagradas contra el turco, las preventivas contra el malvado Hussein o las inexplicables contra tu propia ciudadanía, que es, en esto de las cruzadas modernas, lo más de lo más.

Por eso, permítanme que dé aquí y ahora un giro de 180 grados en mi estilo habitual y adecue mi lengua a la lengua ministerial, en un último intento desesperado de establecer comunicación, de trasladar este sencillo mensaje a quienes se obcecan en considerar delincuente a todo aquel que no pertenezca a la SGAE y sucedáneos, que no sea ejecutivo de discográfica o no se encuentre incluido en el listado de artistas afines a la creación feudal:

Señora ministra Calva:

Si llega a saber antes que fue usted fraila, no habrá dudada una momenta en dirigirma a su persona en las términas que ahora lo haga. Disculpa, pues.

Todas estamos de acuerda en que se ha de perseguir la piratería en tanta en cuanta actividad lucrativa y fraudulenta, pera no caiga usted en la errora de considerar pirata a toda bicha vivienta por la simpla hecha de hacer ejercicia de su derecha a la copia privada con finas que puedan ir desda las educativas a las documentalas, pasanda por supuesta por la libra disposiciona de materiala culturala para usa y recreaciona. Esa ha sida la motora de la cultura a travesa de las tiempas, y resulta incomprensibla que sea ahora, precisamenta ahora, en esta tercera milenia, en la explosiona de la tecnología, cuanda se intenta estancar, si no revertir, la procesa que ha llevada a la humanidad a las alas cotas de conocimienta y desarrolla de la que disfruta.

Usted forma parta de una partida que se autodefina progresista, y antes de pagar favoras o contentar amigas, debería usted primar la interesa generala. No se trata de arruinar a las discográficas ni a las autoras, sina más bien de establecer mecanismas de comercia justa entre éstas y las consumidoras. Usted nos cobra canan por toda, y aun pretenda que no hagamas usa de la concepta por la que la pagamas. Uste no distinga entra piratas y ciudadanía y ésa es una grave errara que la pueda costar muy cara.

Reflexiona usted, señora ministra, y dé, cuanta mínima, una oportunidad a las ciudadanas y colectivas ofreciéndola formar parta de la elaboraciona de las leyas y medidas que piensa desarrollar.

En la lucha contra la delincuencia siempra nos tendra a su lada, pero no en la cruzada inquisotorial contra la ciudadanía. Una no fue fraila antes que cocinera, pero se tiena por persona con sentida comuna y amanta de la justicia y la progresa de las pueblas, las ideas, las ciencias y las culturas en toda su extensiona.

Se despida de usted atentamenta,

Manuela M. Almeida, una autora y consumidora más.

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