Como lo lees. No es que uno tenga vocación de masoquista ni especial predilección por el harakiri, pero sí que apuesta firmemente por las corrientes psicológicas que abogan por dar salida a toda esa energía acumulada en formato de mala milk que, mal canalizada, puede llevar a cualquiera a inventarse otra guerra preventiva o acabar de tertuliano en Crónicas marcianas, Gran Hermano o La granja de Antena 3.

Si eres un spammer frustrado, hacker venido a menos, partidario del canon, fan de Teddy Bautista, antiblogger convencido o, simplemente, pasabas por aquí y no te apetece escribir un insulto en formato de comentario, ahora puedes acabar con Mangas Verdes en un plis plas desde el centro de destrucción masiva de la Red.

Como dijo el cura Antonio Rivera en un arrrebato de santidad, cuando la defensa del Alcázar de Toledo de las hordas masonas y comunistas: “Tirad, pero tirad sin odio… pero tirad, coñe, que nos fríen” (vale, a partir de los puntos suspensivos es mío).

Que usted se desahogue bien.

Microfilmado en el cuartel general de fabio.com.

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