Bicubic se va, lo deja. Al menos, eso es lo que asegura Borjamari, aunque a mí se me hace difícil de creer incluso tras leer el cartel que el veterano bloguero ha dejado en su puerta:

Vuelva usted mañana

No sé si quedarme con lo de “semanal” o con lo del “mañana”. Ambos resultan un guiño a la esperanza. Puede ser que se vaya definitivamente, y entonces habremos perdido una notable referencia; o puede que sólo sea eso, un mal día, una mala semana, un mal mes o un mal año. En cualquiera de los casos, me quedo con la reflexión de Sam IHQ que aparece en Borjamari, un estupendo alegato analítico de la blogosfera que bien podríamos titular, parafraseando a García Márquez, algo así como El blog en los tiempos del spam. Hasta mañana, Sam, y que esa semana que anuncias no exceda la reivindicación laboral de las 35 horas:

“Tengo un mal día

Me he quedado con mal cuerpo desde lo de ayer. Muy mal rollo.

Quizá deba explicar por qué reacciono tan amargamente a estas reflexiones elitistas.

Cuando yo llegué a la red, apenas si había información en español. Y la poca que había iba de boca en boca y se utilizaba como moneda de cambio. Para luchar contra eso, monté una página en geocities, cómo por aquél entonces apenas sabía hacer un copy&paste (miento, no sabía, pensaba que los demás escribían muy deprisa) iba anotando lo que iba a aprendiendo a medida que me enteraba. Funcionaba como un ventilador: cualquier información, por mínima que fuera iba a parar a aquella página con fondo de ladrillos rosas.

La venida del formato blog, un cms simple y fácil de mantener, hizo que la recopilación y sobre todo, la difusión de información fuese mucho más fácil de lo que había sido hasta entonces. Adios a los 300 documentos en html que te volvían loco para actualizar.

Pero no sólo eso, finalmente el acceso a internet, por el que algunos hemos llegado a pagar 100.000 pesetas al mes y más (600€), empezó a ser accesible para todos. Llegaron las tarifas planas, las conexiones ADSL y los WIFI.

De ser un puñado de pirados pasamos a ser cientos de pirados y luego miles. El sueño que llevábamos persiguiendo 10 años estaba aquí.

Si algo tiene Internet es que por primera vez pone los medios de comunicación en manos de los individuos. Es así de simple, pero sin la llegada de sistemas de gestión fáciles que permitieran a las personas no tecnófilas participar en la explosión de información, el medio no despegaría. Los blogs significaron precisamente eso: el despeque de la información privada en Internet. De la mano de los blogs, llegaron los RSS y de los trackbacks, confiriéndole al medio una potencia hasta ahora nunca vista.

Pero al principio, bloglines y otros “recopiladores” de feeds, no existían o eran muy primarios y utilizados por muy pocas personas. Por lo que para que tu blog fuese leído sólo había dos formas:

1. Estar bien situado en los buscadores
2. Que te enlazasen desde otro blog

Además, por aquél entonces descubrimos, que un grupo relativamente pequeño de páginas podían lanzar a otra al número uno de google (google bombing), con lo que llegó la mafia.

Para entender este fenómeno mafioso vamos a ponernos en situación. Los lectores de feeds son todavía escasos y poco utilizados, technorati, flickr, delicious no existen y las conexiones a internet son caras y malas pero ya se ve venir así que lo importante es situarse de cara a la avalancha.

Probablemente, la cosa empezó de forma inocente, eran 4 y se enlazaban entre sí, lo cual es bastante normal, yo también enlazo a mis amigos. Pero después la cosa dejó de ser “normal”. Se trata de un grupo reducido, pero siempre actúan juntos. Cuando alguien disiente o discrepa, se mueven en grupo, insultan al discrepante y después le hacen el vacío.

Si tenemos en cuenta que la forma de navegar y descubrir blogs en ese momento consistía precisamente en ir de blogroll en blogroll, resulta que el blogger discrepante simple y llanamente desparecía. Nadie le enlaza, nadie le hace trackbacks, nadie comenta en su página. Y si el osado intenta comentar en otras páginas, le ignoran. Le condenan a la no-existencia.

Y así están las cosas cuando se producen dos fenómenos prácticamente simultáneos, la eclosión masiva de los lectores de feed y el amigo(s) borjamari que se convierte en el azote de propios y extraños denunciando todo tipo de “mal prácticas”, “bodrios” y “traducciones varias”. Por supuesto a le condenan a la no-existencia pero los blogrolls de los 4 elegidos han dejado de ser la única vía de conocer otros blogs, así que la cosa pasa a mayores: se producen amenazas de agresiones físicas en varias ocasiones.

Y mira tu qué casualidad que es justo en este momento cuando surge el concepto de “blogosfera”, cuando empiezan a producirse las disquisiciones sobre qué es un blog y qué no lo es o de quien es un blogger y quien no lo es. Cómo ya no podemos controlar a través de nuestros blogrolls quien entra y quien no, ahora lo hacemos más sutilmente. Ahora aprovechamos la ventaja que nos proporciona la veteranía para excluir a los nuevos, a los diferentes, a los que discrepan, a los que innovan, a los que disienten.

La red nos ha proporcionado a los ciudadanos libertad para comunicarnos, para que cualquiera, y repito cualquiera, pueda abrir una página y expresar su opinión, su sentir o para poner las fotos de su perro si es eso lo que quiere.

Y raíz de esto se producen cosas tan curiosas como que resulta que Antonio de blockpocket (uno de los blogs pioneros en España) resulta pues que no pertenece a la blogosfera, o le montamos un pollo del 18 a Arcadi Espada saltarse la ética blogger y no enlazar con los cachos fácilmente deglutibles pero luego le acusamos de no ser un blogger.

La blogosfera pretende alzarse como un espacio cerrado, encorsetado en el que sólo algunos son admitidos. Yo no estoy de acuerdo. Nos ha costado demasiados años y demasiado trabajo poder alzar nuestras voces y ser oidos para que ahora venga 4 oportunistas a decirnos sobre qué podemos hablar y sobre qué no, o cómo debemos comportarnos o qué herramientas debemos utilizar para entrar en tan exclusivo club.

Simplemente la expresión utilizada de “entrar en la blogosfera” ya me produce escalofríos. Por que si hay que entrar es que tiene puertas y por tanto hay gente que se queda fuera. ¿Y quien decide quien se queda fuera y quien “pertenece”?.

Los blogs, son algo demasiado dinámico, demasiado innvador, algo muy valioso porque nos confiere a nosotros los ciudadanos el poder, que vengan 4 a dejar fuera al 90% del personal porque tienen ganas de hacer pasta con sus blogs no es de recibo. No es así como se hace. Se hace teniendo páginas interesates y útiles, aportando valor a la comunidad.

Bueno y no pienso decir nada más sobre este tema, estoy harta.

Cada cual que haga gilipollas como mejor le parezca”.

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