Supongamos que podemos llamarlo así. Dejemos de lado ese odio ancestral que sentimos por la campanita que nos taladra el oído o el pitido digital que perfora el cerebro. Olvidemos que se trata de ese terrible aparatito que interrumpe el período más dulce de cada jornada. Obviemos que es, eso, un maldito despertador y convengamos en que, así y todo, puede que alguno alguna vez pueda llegar a ser inteligente. Pues, vale, tengo un candidato.

El cuerpo del delito

Se llama SleepSmart y, aseguran, es capaz de monitorizar tu sueño y detectar los estadios profundo y ligero del proceso onírico, de tal forma que esperará a que tu actividad mental esté preparada (sueño ligero) para tan traumático shock y entonces, y sólo entonces, activará la alarma. Estos procesos duran aproximadamente unos 90 minutos (salvo en casos extremos, claro, tipo Bella Durmiente o Pesadilla en Elm Street), así que no te será difícil calcular en cuál de los ciclos quieres (o no tienes más remedio que, para ser exactos) ser despertado.

Dicen que con este juguete (diabólico, eso sí) tu retorno a la cruda realidad será poco menos que placentero. Pero ahí ya tengo mis dudas porque no soy experto en milagros.

Por si fuera poco, el invento se presenta en forma de pulsera onda hippy-senegalesa (aunque con un cierto toque a esposas policiales que hace temer lo peor), con lo cual lo mismo te despiertas que apoyas la candidatura olímpica de Madrid, te entregas en la comisaría más próxima o te marcas unas sevillanas. Si es que hay remedio para todo.

Consuelo: no estará listo hasta final de año.

Vía Boing Boing.

Actualización (15 abr-09.30 h): d3 nos martiriza en Boing Boing comunicando que ya existe un engendro similar, el Sleeptracker, que “Record, Store, Review Your Sleep Data”. Son 149 dólares, más otros 149 dólares que no pago. Total, ¡un ahorro de casi 300 dólares! Esto sí que es una maravilla.

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