Una semana después de la aprobación de la denominada ley antipiratería, el Consejo de Ministros sorprende al país con la aprobación del anteproyecto de ley para la reforma de la Ley de Propiedad intelectual. De esta manera, el Ejecutivo comienza a cerrar el círculo de su propia ceguera sin atender al clamor y a los argumentos de una amplia mayoría de los sectores económicos, tecnológicos y sociales del país.

Entre otras lindezas, el anteproyecto toma prestado de Bush el concepto de ataque preventivo y lo adapta a la ley en formato de medida cautelar:

“Se contempla también la posibilidad de prevenir una infracción inminente, ampliando la medida cautelar de suspender cualquier actividad que lesione un derecho de propiedad intelectual hasta la prohibición de esta actividad, aun cuando todavía no haya sido iniciada”.

Si bien no faltan las medidas disuasorias (siempre a cargo del consumidor, claro):

“En cuanto al Texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual, las modificaciones se concretan, principalmente, en la introducción de nuevas medidas disuasorias como la posibilidad de instar la publicación total o parcial de la sentencia a costa del infractor, o la adaptación de un nuevo criterio para fijar la ganancia dejada de obtener por el titular del derecho infringido, a causa de los beneficios ilegítimos obtenidos por el infractor”.

La iniciativa abarca tanto a la creación artística como a las patentes, y el avance que ofrece la web de la Cadena Ser no tiene desperdicio. Menos mal que este Gobierno se define como progresista, porque a poco que gire al centro se puede dar de bruces con el propio Pinochet. En fin, abróchense los cinturones porque en la España del talante no se vislumbran más que curvas, arriesgados y sinuosos cambios de sentido en la autopista hacia el progreso y la libertad.

Actualización (15 abr-19.56 h): Nacho Escolar amplía otro aspecto de la reforma (el recorte del derecho a cita) en Informativos Telecinco.

Share