Así reza una nota de la agencia de noticias canaria ACN Press haciéndose eco de un estudio realizado por la ONU sobre la libertad de expresión y la corrupción en el Mundo Árabe. Es de suponer que este abrumador porcentaje incluya al Rey, la monarquía toda ella, las cúpulas del Ejército, la policía y la aduana (que también se incluye en el paquete). Una afirmación que, de ser cierta, revelaría a Marruecos y a sus dirigentes como los más sinceros (o caraduras) del planeta y a su población como la más valiente del mundo mundial.

Sin embargo, leyendo el despacho con más detenimiento, observamos que el titular no se ajusta del todo a la realidad:

“Según los datos obtenidos, el 100 por cien de los marroquíes creen que la policía, la aduana y el ejército son las instituciones donde hay un nivel mayor de corrupción en comparación con el resto de las instituciones del Estado, seguidos por Hacienda y la Justicia”.

Vamos, que el 100% lo que estima es que en esas tres instituciones hay más corrupción que en las demás. Lo cual deja una buena y una mala noticia para el régimen. La buena: que no se afirma que las citadas instituciones sean corruptas en sí mismas, sino que existe corrupción en ellas. La mala: que la corrupción no sólo afecta a estos tres pilares del Estado, sino a algunos más.

Sin novedad, pues, en el frente.

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