Continuando con las perlas de la rueda de prensa de la SGAE en la capital grancanaria, hay que destacar como se merece esta afirmación de Octavio Álvarez, delegado de la sociedad en Canarias:

“Es muy difícil relacionar el hecho de que la difusión ilegal de las obras llene más conciertos, ya que el éxito o no de un concierto es casi un misterio”.

Déjese usted, pues, señor músico, de perder el tiempo componiendo, escribiendo letras, ensayando, promocionando su obra, alquilando un local, contratando publicidad en carteles y medios… Nada de eso le va a llenar un concierto. Es un misterio y, como tal, igual da que sea de Oasis o de Manolo el del Bombo: su éxito dependerá de cuestiones del más allá, del esoterismo en estado puro, del postergeist ése.

El simple hecho de que miles de personas descarguen tus canciones, las compartan y las difundan no tiene nada que ver con que luego se te llene la sala o el auditorio. Es incluso posible que alguien completamente desconocido abarrote el Bernabeu mientras Celine Dion tenga que contentarse con jugar al mus con sus músicos en el escenario de un desierto Palacio de los Deportes. Y es que cuando las meigas se ponen bravas…

Así de intangible es la música, así de cruel es la vida, así de vidente es la SGAE.

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