Alarmante. El Tribunal Superior de Justicia de la Provincia de Jujuy ha condenado al webmaster argentino Sergio Aramayo a una multa de 18.000 dólares por un comentario anónimo vertido en el Libro de Visitas de su página (jujuy.com) que alguien consideró lesivo o perjudicial. Los demandantes habías instado a Aramayo a borrar el comentario, y éste lo hizo. Luego pidieron que identificaran al autor, y el webmaster les explicó que eso le resultaba imposible porque el sistema que usaba no registraba las IP o las identidades.

Con esta demencial sentencia en la mano, todos los webmasters y bloggers de Argentina (y del resto del planeta como la cosa se contagie) corren serio peligro de ser condenados a no ser que opten por moderar, y responsabilizarse de esta forma de, los comentarios que lleguen a su web. Entiendo que este tipo de hechos no suponen más que disfunciones entre el pasado y el futuro, la ignorancia frente a la tecnología, algo por lo que tendremos que pasar hasta que la sociedad y sus leyes acaben adaptándose definitivamente a los tiempos que corren y correrán.

Pero éste no deja de ser un caso llamativo por lo evidente de la situación: un anónimo es un anónimo, en Internet, en la radio (si llaman de una cabina, ¿cómo sabemos quién es?, ¿condenamos a la operadora telefónica o a la emisora que abre al público sus llamadas?), por el correo tradicional, en TV…

Tengo la impresión de que los internautas, especialmente los creadores y desarrolladores de web, son para los sectores recalcitantes de la sociedad, jueces decimonónicos incluidos, lo que los peludos fueron en su momento. Me da igual que lleve usted razón, es usted un peludo, un hippy y un marihuanado, y eso pesa sobre todo lo demás: ¡a la cárcel!

¿Y para cuándo una acción efectiva contra el spam?

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Chavalina

Entrevista a Sergio Aramayo en 16-bits.com

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