Es la blogosfera. Como hay de todo, pues de de todo tiene que haber. Dos nuevos casos se suman a la escasa, pero espeluznante, leyenda negra de crímenes relacionados con la blogosfera. Algunos lectores de Mangas Verdes recordarán los casos de Rachelle Ann Monica Waterman y Sek Man Ng, primeras manifestaciones del lado oscuro de la fuerza en el universo blog, pues bien la saga continúa en las andanzas de una joven japonesa de 16 años que creó un blog para ir relatando los efectos del envenenamiento al que sometió a su madre, y en las de un asesino de Illinois (EEUU) que aprovechó la información expuesta en la bitácora de la estudiante Olamide Adeyooye para acabar con su vida.

En ambos casos se omiten las direcciones de los blogs en cuestión y datos concretos de asesinos y víctimas, con lo cual no podemos contrastar la veracidad de las informaciones, pero los casos vienen ampliamente documentados en prensa y blogs anglosajones, tanto en el caso de la eLucrecia Borgia japonesa, como en el del eDestripador yanqui.

¿Significa esto algo? A mi modo de ver, absolutamente nada. Simplemente que, con la llegada de una nueva herramienta, todas las viejas expresiones del ser humano, incluidas las más perversas, siniestras y execrables, encuentran nuevas vías de expresión y ejecución. Bueno, igual sí significa algo: que, al contrario de lo que sostienen los predicadores de la usabilidad en bitácoras, igual no resulta demasiado bueno eso de ofrecer la mayor información personal posible en tu blog. Ojito, pues. 😉

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