He hecho el pardillo. Lo confieso. Pero por poco tiempo, afortunadamente. El caso es que soy uno de los cientos de miles de internautas que anda estos días enganchado al registro de dominios .es, tras la esperada liberalización. En mi caso, tengo que registrar unos cuantos porque cuando puse en marcha Proyecto Isla, Mangas Verdes y compañía muchos de los nombres de dominio relacionados (.com, .net…) estaban ya pillados. Así que, ni corto ni perezoso, procedí a registrar uno de ellos el pasado martes, primer día de registro libre. Tal y como estaba la cosa en red.es, decidí buscar una alternativa entre las empresas registradoras habilitadas y opté por Nominalia. El registro fue rápido, al margen de los problemas que se estaban produciendo en red.es, rápido sí, pero caro caro caro.

La broma me salió por 34 euros (un año), pero lo achaqué a que ése debía de ser el precio de los nuevos dominios liberalizados. Pero cuál no sería mi sorpresa, mi indignación, y mi alivio también al descubrir el estupendo artículo de Nacho Escolar en Al Abordaje, donde se ofrece una tabla comparativa de las tarifas de los 43 agentes registradores autorizados. ¡Y descubro que había ido a dar con el más caro de todos!

Pues nada, aprovechando la información, he registrado los otros nombres pendientes en Piensasolutions, el más barato con diferencia: 7 euros por un año.

Lo que no me explico es la desproporción de precios y la escasa información que se da al respecto. 27 euros son nada menos que 4.492 de las antiguas pesetas. Otra cosa que no me explico es que la Esnic, entidad oficial de los dominios, sea también una de las más caras (27,95 euros). ¿No se supone que el proveedor oficial es el que ofrece al precio básico y luego los intermediarios son los que se dedican a la especulación? Pues va a ser que no.

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