Precipitación e imprevisión, para ser exactos. Más de 30 horas después de registrar mi primera cuenta en Google Analytics, el servicio de estadísticas gratuito del popular buscador, aún no me rastrea ningún dato y, lo que es peor, hay numerosos problemas al intentar dar de alta algunas direcciones y subdominios, y el servidor recuerda a los peores tiempos de Orkut (como ya me temía en el post inicial).

Lo llamaría neura o pataleta si me ocurriera a mí solo, pero el clamor en la blogosfera comienza a ser importante. Por mi parte, estoy convencido de que Google ha cometido un error de principiante: no prever la avalancha que se le venía encima, así se trate de un proyecto en fase beta, pero estoy convencido de que en unos meses la máquina estará funcionando a tope y engrasadita.

Pero, claro, el fin no justifica los medios, y mucho menos en un gigante de la Red como del que hablamos.

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