El blogolobo le dijo al blogobúho:

– Unos con tanto…

Yo, sí

Y el blogobúho le dijo al blogolobo:

– Y otros con tan poco…

Yo, no

Y, blogodistraídos en la blogoespesura del blogobosque, se blogopusieron a blogocontar.

Un blogoconejo que por allí blogopasaba se blogoparó un blogoinstante a blogobservar. Y al blogorato blogogritó a los blogocuatro blogovientos:

– Pero, blogobueno, ¿qué hay de blogonuevo, blogoviejo?

Conejo

Y así se blogofueron blogorreuniendo más y más blogoanimalitos…

y el koala o el borrego

y otro conejito y otro koalita... y otro...

y más...

Y tal fue el ruido que hicieron
que hasta en la sabana lo oyeron,
e incluso el rinoceronte dio su opinión
no sin cierta resignación:

esto...

Cada uno con lo suyo y blogotrackbacks para blogotodos.

Blogomoraleja: Lo blogohipotético es lo que blogotiene

Pero si quieres un consejo,
lo mejor: un buhonejo.

El buhonejo

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