Superstar

“En noviembre de 1975 se estrenaba en Madrid la versión española del musical Jesucristo Superstar, con Camilo Sesto y Teddy Bautista como protagonistas. Con motivo del 30 aniversario, se reedita el doble álbum remasterizado de la obra musical.

‘Jesucristo Superstar’ fue el primer gran musical que se realizó en España, una apuesta personal de Camilo Sesto, que invirtió más de 12 millones de pesetas de las de entonces en realizar el proyecto. Cinco años antes se había estrenado la obra original en Londres.

Compuesto por Andrew Lloyd Weber y Tim Rice, ‘Jesucristo Superstar’, que fue llevado al cine por Noman Jewison, fue adaptado al español por Nacho Artime y Jaime Azpilicueta, y grabado con las voces de Camilo Sesto como Jesús, Teddy Bautista como Judas, Ángela Carrasco como María Magdalena, Alfonso Nadal como Pilatos, Charly Chausson como Caifás y un amplio elenco de artistas acompañados por el grupo Los Canarios”.
(elmundo.es)


Como ya recordaba en un post anterior, por aquel entonces yo andaba más enredado en asuntos de trompos (peonzas) y boliches (canicas) que en otra cosa. Pero traigo aquí la efeméride del estreno del Superstar español, el Jesucristo de Jesus Christ, porque, a la postre, escasos años después, la obra se acabaría convirtiendo en una de mis referencias de cabecera.

En 1975, en mi clase de Octavo de EGB, yo andaba aún con la oreja recortada, pantalón corto y playeras de lona, mientras mis compañeros mayores, ya entrados en los 15 o incluso 16, lucían zuecos, melenas y espectaculares pantalones de campana. Ellos sí. Ellos habían visto la película en inglés y tenían el disco de la versión española. Preparaban incluso una representación teatral en Hi-Fi que pensaban grabar en Super 8. Yo me apunté de cualquier cosa, de traedor (tráeme esto, tráeme aquello) mayormente, pero acabé haciendo de extra en algún papelillo de sacerdote y hasta de de multitud (no recuerdo bien si mercader, leproso o periodista 😉 ). Lo más de lo más, dadas las circunstancias.

Conocí la obra a través de esto, es decir, de esta aventura preteatral y del disco en español de Camilo, Teddy (quién te ha visto y quién te ve), Ángela y compañía. Allá por 1979 vi por fin la película, durante un viaje a Lanzarote, y mi adscripción a la obra de Rice y Lloyd Webber se volvió absoluta.

Como siempre me sedujo lo de andar entre bambalinas, acabé dirigiendo mi propia versión en el instituto e interpretando el personaje de Judas, recreando en la medida de lo imposible la inmortal interpretación de Carl Anderson, fallecido recientemente carcomido por la leucemia.

Si bien la película es insuperable, con secuencias magistrales en la historia del cine musical (y del general también), debo decir que la versión española de Jaime Azpilicueta resultó más que digna, pasando a los anales de la escenografía de este país no sólo como el primer gran musical llevado a escena, sino como uno de los mejores, si no el mejor, de toda su corta historia. Supongo que la genial partitura y libreto originales del tándem Rice-Lloyd Webber, sumado a la entrega y buen hacer del elenco español, además de los tiempos de cambio que se vivían, contribuyeron muy mucho al éxito sin precedentes de esta obra. En España, en particular, y en el resto del planeta.


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