Dando por bueno que los medios de comunicación han de mantener rankings y premios de notables e influyentes para alimentar el morbo, reforzar audiencias, asegurarse adscripciones y sentirse influyentes ellos mismos también, y entendiendo que algunos webmasters y bloggers quieran hacer lo propio y por los mismos motivos situando el periodismo ciudadano justamente del revés, no puedo por menos que aprovechar la oportunidad que me brinda la actualidad para expresar mi particular consideración al respecto:

Tienen su cuota de influencia aquellos que tienen algo interesante que comunicar y saben cómo hacerlo, y tienen su cuota de influencia aquellos otros miles que jamás aparecerán en listas ni rankings pero que mantienen vivo el tejido sin el cual los otros jamás podrían ‘influenciar’; pero los únicos auténticamente influyentes en la Red son los miles, millones de seres anónimos que cada día se conectan desde cualquier rincón del planeta para ganar o perder el tiempo recorriendo el ciberespacio. Son ellos: lectores, usuarios, comentaristas, bloggers de a pie y entusiastas de la comunicación de base quienes con sus clicks, sus pareceres y sus enlaces hacen posible el resto.

Me sería, por tanto, imposible, publicar lista alguna al respecto. Un poco por extensión y otro poco por respeto. Sirva simplemente este post como homenaje y como reacción al blogonarcisismo que prolifera. Una voz no es nada si nadie la escucha, y comienza a ser algo cuando es compartida. Esa voz no influye más que aquellas que le dan proyección y cobijo.

Ya digo que la lista sería imposible e interminable. En mi caso, puedo ofrecer tres ejemplos y puede que en los comentarios encontremos algunos más.

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