Así de claro. ¿Comprarías un libro en el que se te impusiera dónde lo debes leer? ¿Comprarías un coche que funcionase en unas carreteras sí y en otras no? ¿Comprarías un bocadillo con la duda de si lleva algo de salmonella que pueda infectar tu organismo? ¿Comprarías algo a alguien que te llame ladrón, pirata o delincuente? ¿Comprarías un CD de una multinacional que te dice dónde lo debes escuchar, que no lo puedes copiar, que no te va a funcionar en cualquier reproductor o que puede que incorpore algún código sospechoso y que encima trate al cliente como a un criminal? Yo tampoco. Por eso he firmado este compromiso de boicot contra cualquier CD que incorpore DRM (Digital Rights Management) tal y como proponen en Boing Boing. Porque ellos no lo valen.

Vía: Enrique Dans

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