Los comentarios anónimos “molestos” son ya causa de multa y prisión en los Estados Unidos. El presidente George Bush, convertido en improvisado rey mago de la censura digital, ratificó el pasado jueves una ley que prohíbe cualquier anotación anónima en la Red, sea en blogs, web o listas de correos, que pueda ser considerada “molesta”:

“Quienquiera que utilice cualquier dispositivo o software de telecomunicaciones u otro tipo de comunicación en el ámbito total o parcial de Internet sin revelar su identidad y con la intención de molestar, abusar, amenazar, o acosar a cualquier persona será multado bajo el título 18 o encarcelado por un período no superior a dos años, o ambos.”


La ley, aplicable como bien especifica a cualquier expresión no identificada que se formule en la Red, afecta principalmente a la blogosfera, donde son bastante habituales los comentarios anónimos y nada extrañas las propias bitácoras de autor desconocido, y en la práctica criminaliza cualquier comentario anónimo dada la ambigüedad del término molestar, mucho más sujeto a intrepretaciones que los de abusar, amenazar o acosar. Tal y como señala Marv Johnson, de la Unión Americana de Libertades Civiles: “El uso de la palabra molestar es especialmente problemático, ya que lo que para unos puede resultar molesto, para otros no”.

Particularmente, la experiencia de año y medio en la blogosfera me dicta que una gran mayoría de los comentarios anónimos que recibo son de tipología troll, dirigidos a expresar opiniones radicales, a romper una conversación, a hacerse el gracioso y, en muy raras ocasiones, a insultar o amenazar. Por lo que a mí concierne, nada que deba llevar a nadie a la cárcel. Sin embargo, con todo lo molesto que en ocasiones esto pueda resultar, creo que la posibilidad de manifestarse anónimamente es un derecho y una de las grandes virtudes de Internet cuya regulación, en casos de manifiesta ilegalidad, precisa de supuestos extraordinarios y extremadamente concretos. Y esto en los países con sistemas democráticos, porque en el resto expresarse anónimamente no es ya un derecho fundamental, sino una simple cuestión de supervivencia.

Fuentes: News.com | Slashdot

Vía: The Blog Herald

Share