Zoy Napolión

Perdón, estamos estamos, que esto no es como en el fútbol que, cuando vence nuestro equipo, “ganamos”; y cuando es derrotado, “pierden”. Pues sí, estamos todos mal de la cabeza, y no sólo producto de las sucesivas actualizaciones y cambios de servidor, sino de cosas aun más gordas. Al menos eso es lo que se nos cuenta en un estudio psiquiátrico realizado por Univero Fishnet entre 100 bloggers noruegos. Resultado: el 30% está mal, muy pero que muy mal de la azotea. ¿Que cuáles son los síntomas? Terribles. Agárrense, porque vienen curvas:

Lo primerito es que, según los psicópatas, perdón psiquiatras participantes, los blogs han sustituido a los viejos diarios, no sólo como medio para realizar anotaciones personales, sino también para expresar sentimientos depresivos. El primer ejemplo que se me ocurre es el diario de Ana Frank, famosa por su locura libertaria. Si tú, blogger hispano, te has lamentado alguna vez en tu bitácora de lo duro que es la vida cuando no te funcionan los trackbacks, que sepas que estás de atar.

Pero también resulta que bloggear puede ser una terapia, una válvula de escape. Ahora es cuando comienzo a entenderme un poco mejor. Es como dar un alarido en un teatro, pero con comentarios anónimos.

Según otro de los profesionales, muchos de los jóvenes que acuden a su consulta expresan el deseo de colgar una foto suya hechos polvos en la Red. Ciertamente he visto algunas patéticas en más de una bitácora, pero no quier señalar. Recuérdenme que quite la mía, que canta un poco y no estoy ahora para electroshocks.

Básicamente éstas son las tres pruebas concluyentes sobre nuestra locura. Así que estate al loro y disimula, que entre estos psiquiatras, la SGAE, las leyes de Bush y la cruzada pseudoperiodística antiblogger no entiendo cómo seguimos vivos.

Gracias, Pepe.

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