“Hard Candy arranca en un chat de Internet y termina encima de un tejado. El 90 por ciento de la historia se desarrolla en un salón de estar ocupado sólo por dos personajes. Uno es un fotógrafo que podría ser un pedófilo; o no. El otro es una adolescente resabida con mucha imaginación; hay razones sólidas para pensar que podría estar completamente loca. El juego del ratón y el gato empieza así, y sigue con intentos de seducción, chantajes emocionales, mentiras, insinuaciones, y un permanente cambio de tornas. Lo único que parece seguro es que todo acabará con alguien ganando y alguien perdiendo, pero las apuestas al ganador cambian cada cinco minutos”.

Fuente: Elástico

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