Red sin fronteras

Sigo sin entender del todo el enorme revuelo que se ha armado con la polémica decisión de Google de plegarse a los dictados del Gobierno chino y habilitar una versión censurada de su buscador. Y se me hace difícil de entender no porque aplauda la decisión de la compañía o apoye el sistema de restricción de libertades en la Red, todo lo contrario, sino porque la actuación de Google me parece hasta blanda si la comparamos con las que llevan a cabo empresas como Yahoo o Microsoft, contras las que nadie ha promovido manifestaciones o boicots.

Amnistía Internacional (AI) acaba de devolver a la primera línea de actualidad el caso del periodista Shi Tao, condenado por el Gobierno chino a 10 años de prisión por “divulgar secretos de Estado” en el extranjero. Para la dictadura capitalcomunista, expresar en un medio internacional cierta inquietud ante una posible crispación social en el aniversario de la matanza de Tiananmen es una vulneración de secretos de Estado. Yahoo está acusada formalmente por Reporteros sin Fronteras de haber facilitado a los captores la dirección IP del periodista, que sirvió como elemento clave para su localización.

Ahora es AI la que asume la defensa de Shi Tao y la denuncia contra Yahoo a través de una declaración que ha colgado en su página web y de la que traducimos algún pasaje:

Encarcelado por ejercer pacíficamente su derecho a la libertad de expresión, un derecho firmemente enraizado en la ley internacional y en la Constitución china, Shi Tao es considerado un preso de conciencia.

Las empresas deben respetar los derechos humanos allí donde actúen. La ética comercial de Yahoo está en cuestión debido a su colaboración con el Gobierno chino para condenar a Shi Tao.

Reiterando que ningún recorte de libertades fundamentales, dentro o fuera de la Red, merece la más mínima indiferencia o aceptación, resulta de muchísima mayor gravedad la acusación que recae sobre Yahoo que la que pesa sobre Google, que parece ya está pagando caro su error. A fin de cuentas, el buscador censurado de Google abre tímidamente una puerta hasta ahora inaccesible para la ciudadanía china. Las acusaciones contra Yahoo o Microsoft en China y EEUU nos sitúan ante un panorama alarmante: las empresas en las que confiamos, convertidas en comisarios políticos y chivatos de los estados.

Yo lo tendría claro a la hora de poner el grito en el cielo o promover manifestaciones y boicots.

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